Textos
 


 

 


 

Adenauer, Konrad
El fin del nacionalismo

"Es un pensamiento a menudo repetido que la humanidad es incapaz de aprender de la historia, es no es totalmente correcto si juzgamos nuestra experiencia en Alemania. Como resultado del desastre que las dos guerras mundiales trajeron a Alemania, la gran mayoría de nuestro pueblo se ha dado cuenta consciente o intuitivamente que las naciones no pueden continuar viviendo según sus propios deseos e inclinaciones, sino que deben aunar sus intereses con los de los otros pueblos de la tierra. Ya no hay ningún problema importante que sea exclusivamente alemán  o incluso exclusivamente europeo. Debemos aprender a pensar y a actuar en un marco más amplio.
La expresión "¡Todos somos hermanos! no es una frase vacía y no debemos permitir nunca que llegue a serlo. No debemos pensar en ciertos países como lejanos y, por consecuencia, carentes de interés para nosotros. Cualquier país nos concierne porque la paz es indivisible, y solamente cuando todos los países, en sus decisiones y actos, tengan en cuenta el estado del mundo en su conjunto, conseguiremos que llegue la paz".

Castells, Manuel
La Era de la Información. Economía, Sociedad y Cultura. Vol. 3 Fin de Milenio, p. 345-351
Alianza Ed., Madrid, 1999

"La Unión Europea fue el resultado de tres series de iniciativas políticas y de construcción de instituciones que aspiraban a defender a los países participantes de las amenazas percibidas en tres momentos históricos: los años cincuenta, los ochenta y los noventa. En los tres casos, el objetivo fue primordialmente político y los medios para alcanzarlo, fundamentalmente, medidas económicas.
(En los años cincuenta) la meta esencial era evitar una nueva guerra. Para ello, tenía que encontrarse una forma permanente de acomodo con Alemania (...) Además, la guerra fría, cuya línea de frente pasaba por Alemania, requería una Europa Occidental económicamente fuerte y políticamente estable. La OTAN proporcionó la cobertura militar necesaria y el Plan Marshall ayudó a reconstruir las economías europeas, mientras preparaba el camino a las inversiones de las multinacionales estadounidenses(...)
El ingreso de Grecia, en 1981, y sobre todo de España y Portugal en 1986, dio un nuevo aliento a la economía europea (después de todo, España era por entonces la octava economía de mercado del mundo) e introdujo actores nuevos y dinámicos (...) No obstante, fue el sentimiento de que Europa podía convertirse en una colonia económica y tecnológica de las compañías estadounidenses y japonesas lo que condujo a la segunda reacción importante, representada por el Acta Única Europea de 1987 (...)
El entorno geopolítico cambió de improviso, el 9 de noviembre de 1989, propiciando una nueva serie de medidas de construcción europea para responder a las nuevas cuestiones políticas suscitadas en el continente. La inesperada unificación de Alemania tenía que afectar necesariamente a la unificación del continente (...) Así, volvió a ser imperativo, para toda Europa, fortalecer los lazos económicos y políticos entre Alemania y el resto del continente, reforzando la Comunidad Europea y acomodando los intereses alemanes dentro de ella. La esencia de la negociación suponía la plena integración de la economía alemana con el resto de Europa, avanzando hacia la moneda única, el euro, y un Banco Central Europeo independiente (...) El Tratado de Maastricht marcó un proceso irrevocable de integración económica y política en la Unión Europea (...)"

Castells, Manuel
La Era de la Información. Economía, Sociedad y Cultura. Vol. 3 Fin de Milenio, p. 366
Alianza Ed., Madrid, 1998

"Sin embargo, la noción de identidad europea es problemática en el mejor de los casos. Debido a la separación de Iglesia y Estado, y a la tibia religiosidad de la mayoría de los europeos, no puede construirse en torno al cristianismo, como ocurrió en el pasado, aun cuando la reacción antiislámica generalizada señala la persistencia histórica del espíritu de cruzada. No puede construirse en torno a la democracia: en primer lugar, porque muchos otros países del mundo comparten los ideales democráticos (...) Sería difícil, y dramático, construirla en torno a la etnicidad en un momento en que Europa se está volviendo cada vez más diversa. Es imposible por definición construirla sobre una identidad nacional, si bien la conservación de la identidad nacional será necesaria para que avance la unificación europea. Y no será fácil defender una identidad económica de Europa (...) a medida que se globalizan las actividades económicas (...) La mayoría de las personas se sienten europeas -además de sentirse francesas, españolas o catalanas- según las encuestas de opinión de los años noventa? Sí. ¿Saben lo que ello significa? En su mayoría, no. ¿Lo sabe usted?"

Dahrendorf, Ralf 
"Los Ciudadanos de la Europa del siglo XXI"
Segundo ciclo de Conferencias: La Educación que queremos - Formar ciudadanos - 1999
Organizadas por la ed. Santillana

" (...) Quisiera empezar con la ciudadanía en sí. Me gusta el término ciudadanía.(...) Pero también he aprendido a lo largo de los años que existen realmente dos versiones del concepto de ciudadanía. Existe una versión "blanda", o teórica, y una versión "fuerte", o concreta.
La versión blanda describe a la ciudadanía como el sentimiento de formar parte de una comunidad, como el deseo de hacer una contribución, de compartir determinadas aspiraciones y posiblemente incluso creencias con otras personas, tener una identidad simbólica común con los demás, ser un ciudadano del mundo, por ejemplo, o ser un ciudadano occidental. Y una de las cuestiones de las que voy a tratar es si ser ciudadano europeo es una noción tan teórica como ser ciudadano del mundo u occidental. 
(...) la noción dura o concreta de ciudadanía europea es algo bastante distinto. Describe una serie de derechos que se pueden reivindicar y unas instituciones jurídicas a las que podemos acudir para ejercer tales derechos. Son derechos básicos, como por ejemplo el derecho a que se nos juzgue si estamos detenidos, a votar, o a expresar nuestras opiniones y a asociarnos con otros. Derechos concretos y justificables, no sólo promesas. Derechos reales, no simbólicos. 
(...)la Unión Europea, tal y como se ha desarrollado, no tiene que ver en realidad con los derechos, sino con lo que yo llamaría "disposiciones", con la prosperidad económica. Se trata de un conjunto de normas, y es correcto decir que se trata de un conjunto de normas, pero son normas que esencialmente regulan la creación de riqueza. A lo sumo, regulan el acceso de los individuos a los mercados. Pero, como tales, no establecen una ciudadanía fuerte tal y como yo la he definido. En otras palabras, la mayor parte del progreso de la Unión Europea conforme a los tratados originales está relacionado con la economía, y no con la política, ni con la ley, en el sentido de la ley de ciudadanía".

Dahl, Robert. A.
Democracia: una guía para los ciudadanos
Ed. Taurus. Madrid, 1999

"... el desafío no consiste en detener el despliegue de la internacionalización -algo que es imposible-, sino en democratizar las organizaciones internacionales.
Por atractiva que parezca esta visión a cualquiera que valore la democracia, siento verme en la obligación de concluir que es excesivamente optimista. Incluso en aquellos países en los que las instituciones y prácticas democráticas han existido desde hace tiempo y están bien establecidas, es extremadamente difícil para sus ciudadanos ejercitar un control efectivo sobre muchas decisiones clave en asuntos internacionales. Es mucho más complicado que lo puedan hacer en las organizaciones internacionales.
La Unión Europea ofrece una evidencia reveladora. En ella se dan estructuras nominalmente democráticas, como elecciones populares y un parlamento. Pero, en la práctica, todos los observadores están de acuerdo en que sigue habiendo un "déficit democrático". Las decisiones cruciales se adoptan principalmente a través de negociaciones entre elites políticas y burocráticas. Los límites no se establecen por procesos democráticos, sino por lo que los negociadores son capaces de conseguir que otros acepten y por la ponderación de las posibles consecuencias de cada decisión en los mercados nacional e internacional. Regateo, jerarquía y mercados determinan los resultados. Los procesos democráticos apenas juegan un papel excepto para ratificar los resultados.
Si las instituciones democráticas son en gran medida ineficaces en el gobierno de la Unión Europea, las perspectivas para democratizar otros sistemas internacionales parecen aún más remotas".

Schuman, Robert
Declaración del 9 de Mayo de 1950 (Extractos)

"La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que le amenazan. 
Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho.
La agrupación de las naciones europeas exige que la oposición secular entre Francia y Alemania quede superada, por lo que la acción emprendida debe afectar en primer lugar a Francia y a Alemania.
Con este fin, el Gobierno francés propone actuar de inmediato sobre un punto limitado, pero decisivo:
El Gobierno francés propone que se someta el conjunto de la producción franco-alemana de carbón y de acero a una alta autoridad común, en una organización abierta a los demás países de Europa.
La puesta en común de las producciones de carbón y de acero garantizará inmediatamente la creación de bases comunes de desarrollo económico, primera etapa de la federación europea, y cambiará el destino de las regiones, que durante tanto tiempo se han dedicado a la fabricación de armas, de las que ellas mismas han sido las primeras víctimas.
La solidaridad de producción que así se cree pondrá de manifiesto que cualquier guerra entre Francia y Alemania no sólo resulta impensable, sino materialmente imposible..."

Versión consolidada del Tratado de la Unión Europea
Amsterdam, 1997
Artículo 2 (antiguo artículo B en el Tratado de Maastricht)

La Unión tendrá los siguientes objetivos:

  • Promover el progreso económico y social y un alto nivel de empleo y conseguir un desarrollo equilibrado y sostenible, principalmente mediante la creación de un espacio sin fronteras interiores, el fortalecimiento de la cohesión económica y social y el establecimiento de una unión económica y monetaria que implicará, en su momento, una moneda única (...)

  • Afirmar su identidad en el ámbito internacional, en particular mediante la realización de una política exterior y de seguridad común que incluya la definición progresiva de una política de defensa común (...)

  • Reforzar la protección de los derechos e intereses de los nacionales de sus Estados miembros, mediante la creación de una ciudadanía de la Unión;

  • mantener y desarrollar la Unión como un espacio de libertad, seguridad y justicia, en el que esté garantizada la libre circulación de personas conjuntamente con medidas adecuadas respecto al control de las fronteras exteriores, el asilo, la inmigración y la prevención y la lucha contra la delincuencia (...)

Versión consolidada del Tratado de la Unión Europea
Amsterdam, 1997
Artículo 6 (antiguo artículo F)

1. La Unión se basa en los principio de libertad, democracia, respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales y el Estado de Derecho, principios que son comunes a los estados miembros
2. La Unión respetará los derechos fundamentales tal y como se garantizan en el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales firmado en Roma el 4 de noviembre de 1950, y tal y como resultan de las tradiciones constitucionales comunes a los Estados miembros como principios generales del Derecho comunitario.
3. La Unión respetará la identidad nacional de sus Estados miembros.
4. La Unión se dotará de los medios necesarios para alcanzar sus objetivos y para llevar a cabo sus políticas.

 

Entrevista con Catherine Wihtol de Wenden, autora del libro "La citoyenneté européenne"

"¿Continúa siendo usted optimista respecto al porvenir de la ciudadanía europea?

Si, porque la ciudadanía nacional es un punto de referencia que tiene menos importancia que en otros tiempos. Cada día más, las gentes trabajan en un contexto europeo, incluso mundial. Económica y culturalmente, se vive ya fuera del marco nacional. Además, los progresos realizados en los últimos cincuenta años son enormes: la superación del conflicto franco-alemán, el fin de la división entre la Europa occidental y la oriental… Hoy se esta empezando a debatir sobre el tema: ¿Se puede ser europeo sin pertenecer a las culturas históricas dominantes en Europa? En mi opinión, es un avance considerable".