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Chirac: "Turquía tiene un lugar en Europa"
Los líderes europeos envían una señal positiva a Ankara en la cumbre de
Copenhague
CARLOS YÁRNOZ / BOSCO ESTERUELAS ENVIADOS ESPECIALES - Praga
EL PAIS | Internacional - 23-11-2002
La cumbre aliada de Praga, diseñada para refundar la OTAN, ha servido también
para abordar en los pasillos uno de los asuntos de mayor sensibilidad en estos
días tanto en la Alianza como en la UE: el posible futuro ingreso en la Unión
de Turquía. El presidente francés, Jacques Chirac, y el jefe del Gobierno
español, José María Aznar, hicieron una clara apuesta por ese ingreso siempre
que Ankara cumpla las condiciones de acceso exigibles a todo candidato a la
adhesión. "Turquía tiene todo un lugar propio en Europa", afirmó el líder
francés. "Sé que la cuestión se puede discutir desde el punto de vista
geográfico, aunque una parte de Turquía es Europa, pero no creo que se pueda
discutir desde el punto de vista histórico", afirmó Chirac. Rechazaba así de
plano uno de los principales argumentos dados el mes pasado por su enemigo
político y hoy presidente de la Convención, Valéry Giscard d'Estaing, quien
llegó a decir que Turquía no sólo no es Europa, sino que su ingreso supondría
"el fin de la UE".
En menor grado, también el canciller alemán, Gerhard Schröder, auguró un
mensaje positivo a Turquía en la cumbre europea del próximo mes de diciembre
en Copenhague.
Turquía aún no ha iniciado las negociaciones de adhesión a la UE. Su
candidatura fue admitida en 1999, 12 años después de solicitarla, pero es
miembro de la OTAN desde 1953 y su situación geoestratégica es vital para la
Alianza y lo será aún más para Washington si hay guerra contra Irak. Por eso,
el marco de la OTAN resulta muy favorable para los contactos políticos de los
líderes turcos. El presidente del país, Ahmet Necdet Sezer, se ha entrevistado
en Praga prácticamente con todos los líderes, pero el primero de la lista fue
el presidente de EE UU, George W. Bush, quien le dijo el miércoles pasado que
confiaba en ver a Turquía en la UE "lo antes posible", según contó ayer en
rueda de prensa Sezer.
Aznar también habló con el líder turco en Praga y ayer el presidente
español fue más lejos que nunca en su habitual actitud "abierta" a las tesis
turcas. "Soy partidario de marcar una fecha en la medida de lo posible". En
ese pero coincidió con Chirac, porque ambos insistieron en que Turquía debe
ser tratado como un candidato más y, por tanto, debe cumplir las exigencias de
la Unión: políticas, como el respeto a los derechos humanos y a las minorías,
y económicas, como un comportamiento de economía de mercado.
Pero en ese terreno ambos valoraron también las ambiciones reformistas del
gran triunfador de las elecciones turcas del pasado día 3, Recep Tayyip
Erdogan, que ya ha visitado Madrid y viajará a París el día 27. Chirac afirmó
que el partido islamista moderado de Erdogan no le despierta "ninguna
inquietud" porque persigue "una reforma clara".
"Un país laico"
El líder francés cortó por lo sano la controvertida cuestión religiosa:
"Turquía es un país laico. Es absurdo decir que tiene 60 millones de
musulmanes. Nosotros no decimos que Francia tiene 59 millones de cristianos".
También para el canciller Schröder las reformas que anuncia Erdogan "van en
buena línea", dijo, para añadir que debe apoyarse una Turquía prooccidental
"por intereses geoestratégicos". "El problema de Turquía", agregó, "debe
resolverse en Copenhague", lugar de la cumbre europea del mes próximo, en la
que Ankara aspira a que los Quince pacten un horizonte temporal para empezar a
negociar.
Pero lo que ocurra en esa cumbre va indisolublemente asociado a otras dos
cuestiones que integran el mismo puzzle: de un lado, la respuesta de Turquía
al plan de la ONU para unificar Chipre, porque si sigue dividido sólo entrará
en la UE en 2004 la parte sur grecochipriota; de otro, el bloqueo de Ankara, a
punto de ser superado, a un acuerdo OTAN-UE para que Europa pueda convertir en
operativa su Fuerza de Intervención Rápida.
Chirac calificó de "un mal asunto" que la UE importe un conflicto externo,
el chipriota, pero valoró "la primera reacción positiva" de grecochipriotas y
turcochipriotas al plan de la ONU. Y aunque aseguró que no se llegará a un
acuerdo antes de la cumbre de Copenhague, aventuró que se alcanzará "casi
inmediatamente después". Es decir, el presidente francés dibujó en realidad el
siguiente escenario: en Copenhague habrá un mensaje positivo o un horizonte
temporal para empezar a negociar la adhesión. Para entonces, Ankara habrá
desbloqueado el acuerdo OTAN-UE y en mayo de 2004 en la UE entrará un Chipre
unificado coincidiendo con la apertura de las negociaciones de adhesión con
Ankara.
De no ser así, los nuevos líderes turcos tendrán que sufrir una reacción de
una población volcada en su aspiración a que Europa les abra las puertas. El
presidente Sezer auguró "frustración e incertidumbre social" si Ankara no
recibe en Copenhague un horizonte temporal para negociar.
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