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El 'sí' de Irlanda abre la puerta a la ampliación europea
Los irlandeses rectifican con una clara mayoría del 63% el voto negativo de
hace un año
WALTER OPPENHEIMER - Dublín
EL PAIS | Internacional - 21-10-2002
Irlanda respira, Europa respira. Una abrumadora mayoría de irlandeses decidió
el sábado ratificar el Tratado de Niza con casi el 63% de los votos a favor.
Los llamamientos del Gobierno, casi toda la oposición, la inmensa mayoría de
los medios de comunicación y el mundo empresarial para que los irlandeses
acudieran a las urnas se reflejaron en una participación de casi el 50%, cerca
de 15 puntos más que en el referéndum de hace un año, cuyo resultado fue en
contra del tratado. Y sobre todo, un clamoroso sí que despeja el camino de los
países candidatos para su ingreso en la UE.
La histórica votación de ayer fue saludada con alivio por el primer
ministro irlandés, Bertie Ahern. 'Esta decisión asegura la permanencia de
Irlanda en el corazón de Europa', proclamó pasadas las cinco de la tarde,
desatando así la euforia del puñado de europeístas que habían acudido al salón
de San Patricio, en el castillo de Dublín, para escuchar en vivo la
proclamación del triunfo del sí en el referéndum del sábado.
'Lo que es bueno para los europeos es bueno para los irlandeses', presumió
Ahern, descargado ya del pánico de una segunda derrota que habría hecho
reposar sobre las espaldas de su país la pesada carga de una crisis en la
Unión Europea comparable a la que estalló en 1992 tras el no danés al Tratado
de Maastricht. 'Era crucial para el futuro de Irlanda que diéramos luz verde a
la ampliación', proclamó el primer ministro ante los líderes del sí y del no.
Con los niveles de popularidad más bajos en cinco años pese a haber arrasado
en las elecciones generales de mayo pasado, Bertie Ahern ya se había curado en
salud al advertir días atrás que no dimitiría aunque ganara el no.
'El sí de Irlanda a Niza es una decisión histórica para la democracia y
para el futuro de Europa', declaró Enda Kenny, líder de los democristianos del
Fine Gael, el principal partido de la oposición. 'Los irlandeses han derribado
el último ladrillo del muro de Berlín', enfatizó el presidente del Parlamento
Europeo, el irlandés Pat Cox. 'Voté por correo la semana pasada y por supuesto
voté sí', explicó. 'Ha sido una gran campaña no sólo de los partidos
políticos, sino de la sociedad civil', concluyó señalando al grupo de jóvenes
que animaban el salón de San Patricio.
'Quiero subrayar el hecho de que nosotros aceptamos el resultado del
referéndum; ellos no lo aceptaron cuando lo perdieron hace un año', se
consolaba a pocos metros Gerry Adams, líder del Sinn Fein y uno de los
adalides del no a Niza. 'Ha pesado mucho el temor de que un resultado negativo
podría perjudicar a la economía irlandesa y la exagerada campaña contra Justin
Barret , sobre todo en la televisión irlandesa, que ha dado la sensación de
que todos los del no éramos de extrema derecha', se lamentaba Roger Cole,
líder del grupo neutralista PANA.
Los enemigos del Tratado de Niza, un extraño conglomerado político en el
que se han mezclado el Sinn Fein, los Verdes, la extrema derecha y grupos
neutralistas y antiabortistas, ya empezaron a reconocer la derrota en la noche
del sábado, cuando los resultados de siete circunscripciones con voto
electrónico pusieron en evidencia la amplísima ventaja del sí.
El lento recuento manual de ayer en las 35 áreas electorales restantes no
hizo más que confirmar el triunfo de los partidarios de la ratificación. El
Gobierno no se equivocó al decir que la clave del resultado estaría en la
participación. Hace un año, sólo el 34,8% de los irlandeses acudieron a votar.
El Gobierno se fijó el objetivo de superar al menos el 40% para asegurar la
victoria del sí. Pero el sábado, un 49,47% del censo acudió a las urnas. El
sol se alió con los europeístas al brillar ese día como ningún otro durante la
semana. La lluvia de ayer, imperturbable y constante, devolvió las cosas a la
normalidad. Pero también el recuento, al sancionar que Irlanda sigue siendo
uno de los bastiones del europeísmo.
En la consulta de ayer los irlandeses aprobaron también un uso más
restringido del referéndum en el futuro, lo que permitirá que el Gobierno
aplique cierto tipo de disposiciones europeas sin necesidad de convocar una
consulta popular.
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