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Del euro a la ampliación
La cumbre de Laeken ha abierto la vía para superar la grave crisis de
identidad que sufre la UE
CARLOS YÁRNOZ - Bruselas
EL PAIS | Internacional - 17-12-2001
La llegada del euro a los ciudadanos, el mayor paso en la construcción europea
no sólo económica sino también política, coincide con la más grave crisis de
identidad de la Unión. '¿Qué queremos hacer juntos?', repetía este fin de
semana en Laeken a sus homólogos Guy Verhofstadt, el primer ministro belga,
que se despedía como presidente de turno de la UE.
Es la pregunta del millón, y la cumbre de Laeken ha puesto las bases para
responderla en 2004. La apuesta por una Constitución europea ya supone el
intento de cambiar de arriba a abajo unas reglas de juego que ya no sirven
para una UE ampliada a 25 o 27 Estados en ese año. La carrera ha empezado como
era de esperar: con un pulso inicial entre integracionistas y federalistas,
con Alemania y Bélgica a la cabeza, y los defensores a ultranza de los Estados
nación, con el Reino Unido en primera línea, pero apoyado en diversos terrenos
por Francia, los nórdicos o España, entre otros. Su pelea se ha dirimido en la
pasada cumbre europea en el contenido del texto de la Declaración de Laeken,
de un lado, y en la composición del Presidium de la Convención, el órgano que
dirigirá la primera fase del debate sobre el futuro de Europa. En ambos
capítulos, los federalistas han logrado sus primeras victorias a los puntos.
Así, la Declaración de Laeken no sólo recoge la apertura de un proceso
constituyente en la Unión, sino que plantea abiertamente la elección directa
del presidente de la Comisión Europea, apunta el camino para la creación de un
Gobierno europeo, dibuja un sistema penal común e incluye a las regiones en el
debate sobre el reparto de competencias en la UE. En cuanto al Presidium,
integrado por 12 personas, Verhofstadt ha logrado colocar, junto al
controvertido ex presidente francés Giscard d'Estaing, a dos hombres de
indudable fe integracionsita europea: el italiano Giuliano Amato y el belga
Jean-Luc Dehaene. La crisis y la indefinición, sin esperar al debate que se
lanzará, han quedado también patentes en Laeken en otros capítulos.
Con su bendición a la euroorden y a la fijación común de penas contra los
terroristas, la UE ha culminado en esa cumbre avances logrados en un tiempo
récord en el área de la seguridad común, obviamente impelidos por los ataques
del 11 de septiembre.
Pese a todo, el punto más negativo de la cumbre tuvo de nuevo su origen en
la defensa mezquina de los intereses nacionales, y los Quince fueron incapaces
de ponerse de acuerdo en el reparto de sedes de agencias europeas. Silvio
Berlusconi se unió a Jacques Chirac y ambos bloquearon el reparto propuesto
por Bélgica. A partir de enero, al Gobierno español le tocará abordar los
capítulos más delicados de la negociación para la ampliación: la política
agrícola común y la regional (incluye los fondos europeos). En pleno periodo
electoral francés, pocos confían en que logre sus objetivos. Para José María
Aznar, no obstante, su principal meta va por otros derroteros: la lucha contra
el terrorismo.
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