La UE pone en marcha la futura Constitución para todos los
europeos
Giscard D'Estaing presidirá la Convención que diseñará para 2003 la Europa del
futuro
CARLOS YÁRNOZ - Bruselas
EL PAIS | Internacional - 16-12-2001
La Unión Europea abrió ayer el camino a la transformación más profunda de
su historia al apostar por la elaboración de una Constitución común para todos
sus ciudadanos. La futura Carta Magna europea deberá basarse en una
simplificación del actual Tratado de la UE y en la Carta de Derechos
Fundamentales de la Unión. A este fin, los jefes de Estado y de Gobierno de
los Quince reunidos en Laeken, eligieron al ex presidente francés Valèry
Giscard D'Estaing, de 75 años, presidente de la convención que definirá el
futuro de Europa y cuyos trabajos deberán estar listos en 2003.
La Unión Europea dio ayer el banderazo de salida para la transformación más
profunda de su historia. Y lo hizo rompiendo un tabú al apostar por la
elaboración de una Constitución común para los ciudadanos europeos. La
Declaración de Laeken, pactada ayer por los líderes de los Quince, incluye un
apartado titulado El camino hacia una Constitución para los ciudadanos
europeos, que apunta la conveniencia de elaborar 'un texto constitucional'.
El conservador francés Valèry Giscard D'Estaing presidirá la gran
convención encargada de redactar las primeras conclusiones sobre cómo
funcionará la UE en el futuro.
'Hemos abierto el camino para la gran reforma fundamental del Tratado de la
Unión', anunció con solemnidad Guy Verhofstadt, primer ministro de Bélgica,
que coronaba ayer en la cumbre de Laeken su semestre de presidencia de la UE.
El texto de la citada declaración ha sido redactado en buena parte por él
mismo, aunque su tinte 'federalista' ha sido rebajado sobre todo por Reino
Unido, Francia, los nórdicos y España, en este último caso para limar las
referencias al papel de las regiones en la futura Unión. Pero Bélgica,
decididamente apoyada por Alemania, logró que todos aceptaran en el texto
final de la declaración las referencias clave a la Constitución europea, que,
como se desprende de la Declaración de Laeken, debiera basarse en una
simplificación del actual Tratado de la UE y en la Carta de Derechos
Fundamentales de la Unión. Verhofstadt llegó a decir que la UE tiene
'necesidad' de esa Constitución.
Para el canciller alemán, Gerhard Schröder, que calificó de 'histórico' el
contenido de la Declaración, comentó que 'lo ideal' es que la convención
concluya sus trabajos en la primavera de 2003 con un proyecto de Constitución
para Europa.
'Vamos a asistir a un debate sobre la creación de una Constitución
europea', comentó satisfecho en Laeken el eurodiputado español Íñigo Méndez de
Vigo, que representará a la Eurocámara en el órgano directivo de la convención
(el Presídium).
Incluso el primer ministro británico, Tony Blair, hizo un canto europeísta
al reconocer que es en la UE donde Londres puede lograr 'mayores ventajas',
aunque enseguida precisó que quiere una Europa 'superpotencia', no 'superestado',
porque la Unión debe seguir basada en los Estados-nación.
Además de la apuesta por la Constitución, la Declaración de Laeken, que
empieza por reconocer que los ciudadanos se sienten insatisfechos por la falta
de transparencia de la Unión y porque ésta no se centra en resolver los
problemas que realmente les preocupan, plantea también cómo deben repartirse
las competencias entre la UE, los Estados y las regiones. O cuál debe ser en
el mundo el papel de Europa, cuya política exterior sigue sin ser común. O si
el presidente de la Comisión Europea debe ser elegido por los ciudadanos y no
designado por los Estados. O si de los Parlamentos nacionales debiera surgir
una segunda Eurocámara, como quisiera Alemania y no Francia. También por
primera vez en la historia de la UE el sistema para debatir la reforma de la
Unión ya no es exclusiva de los Gobiernos de los Quince.
Por eso, se crea la Convención, que estará integrada por un centenar de
representantes del Parlamento Europeo, los Gobiernos, la Comisión y los
Parlamentos nacionales (también en el caso de los 12 países candidatos),
aunque la última palabra la tendrá una posterior Conferencia
Intergubernamental (CIG), que actuará entre 2003 y 2004. Para presidir la
convención fue designado ayer el ex presidente francés Giscard D'Estaing, de
75 años. Propuesto como candidato por el presidente francés, Jacques Chirac,
fue inmediatamente apoyado por Alemania y Austria. Para evitar desaires, los
Quince pactaron añadir dos imprevistos vicepresidentes, el italiano Giuliano
Amato y el belga Jean-Luc Dehaene, apoyados como candidatos por Italia y
España, el primero, y el segundo, por Bélgica, que nunca vio con agrado el
nombramiento de Giscard. De paso, los líderes lograron que de los 12 miembros
del Presídium de la Convención, la mitad sean hombres de su entera confianza:
esos tres ex líderes de sus respectivos países y otros tres representantes de
España, Dinamarca y Grecia, las presidencias de la UE durante los trabajos de
la convención. Otros dos representarán a la Eurocámara, dos más a la Comisión
y los otros dos a los Parlamentos nacionales. Junto a Méndez de Vigo, por
tanto, habrá otro español en nombre del Gobierno, seguramente Álvaro Rodríguez
Bereijo. Ambos ya coincidieron en la elaboración de la Carta de Derechos de la
UE.
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