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Nace en Copenhague la Europa de los 25
Schröder logra vencer la última resistencia de Polonia con más fondos
CARLOS YÁRNOZ / BOSCO ESTERUELAS (ENVIADOS ESPECIALES) - Copenhague
EL PAÍS | Internacional - 14-12-2002
Los Veinticinco. Ése será el sinónimo que para la UE habrá que utilizar a
partir del 1 de mayo de 2004 en lugar de los Quince. El Consejo Europeo de
Copenhague cerró anoche definitivamente las complejas negociaciones de
adhesión con 10 nuevos países: Letonia, Lituania, Estonia, Polonia, Hungría,
República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Malta y Chipre. Como muchos intuían,
el canciller alemán, Gerhard Schröder, venció las últimas resistencias de
Polonia con el único método posible: más ventajas económicas para Varsovia.
Europa abrió así ayer el camino de su ansiada reunificación mediante la
ampliación más grande de su historia. Tras el brindis con champán de los 25
dirigentes europeos, llegó anoche la hora de las declaraciones solemnes. El
líder de Alemania, el gigante de la UE que con las adhesiones del Este verá
reforzada su posición en la Unión, era el más satisfecho. "Es un gran día para
Europa y para Alemania, porque una no puede marchar sin el otro". Junto a
Schröder, el primer ministro polaco, Leszek Miller, aseguró: "La negociación
ha sido dura hasta el último momento, pero el éxito es común". "Nos hemos
quitado la última carga que teníamos desde Yalta ".
No menos orgulloso estaba el primer ministro danés y presidente de la UE,
Anders Fogh Rasmussen: "Hemos cerrado uno de los capítulos más sangrientos y
oscuros de la historia europea. Y hemos abierto uno nuevo: ha nacido la nueva
Europa". El presidente francés, Jacques Chirac, se declaró "emocionado". "No
puedo olvidar ahora a todas las víctimas del siglo XX, las muertes tan
absurdas, ni tampoco a las víctimas del antisemitismo, del racismo, de todas
las catástrofes que han marcado a un Continente debido a sus divisiones, a sus
conflictos de intereses y la locura humana. Viendo a la familia europea unida,
no puedo evitar una verdadera emoción".
El primer ministro británico, Tony Blair, dijo: "Me doy cuenta de que hemos
reunificado Europa. Es para sentirse orgullosos porque es un momento
extraordinario para la historia de Europa". "Es el fin de las divisiones en
Europa", declaró el presidente de la Comisión, Romano Prodi. "Sabíamos que
nuestra gran ambición política podía convertirse en realidad; hoy lo hemos
conseguido", comentó satisfecho el auténtico protagonista de los largos meses
de negociaciones con los 10 aspirantes, el español Eneko Landáburu, director
general para la Ampliación de la Comisión Europea.
Durante la intensa jornada de la cumbre, no faltaron las tensiones y
sorpresas: pulsos que llevaron "al borde de la ruptura", como dijo un
diplomático testigo de lo ocurrido, retrasos en el programa, un díscolo que
bloqueó el pacto hasta el final y un caballero blanco que sacó una solución de
la chistera. Estos dos últimos papeles los jugaron con habilidad Polonia y
Alemania, respectivamente. La jornada había comenzado con una propuesta
económica a repartir en el periodo 2004-2006 entre los 10 candidatos: 40.400
millones de euros, de los que a Polonia le correspondían 19.000. Pero el
primer ministro polaco, Leszek Miller, exigía mil millones más en dinero
líquido. "No tengo más", había advertido el día anterior Rasmussen, presidente
de la UE, al primer ministro polaco, escoltado en las negociaciones por sus
tres vicepresidentes, uno de ellos del poderoso Partido de los Agricultores.
En efecto, los Quince se habían conjurado para mantener cerrada la caja.
Hasta que a Schröder se le ocurrió a media tarde la cuadratura del círculo: se
le podrían dar los mil millones a Polonia, pero restándoselos de los 8.635 que
le correspondían en fondos regionales. "Creo que hemos encontrado la
solución", anunció el canciller alemán.
Así fue, porque Varsovia prefería dinero líquido, y pronto, antes de 2007,
aun a costa de tener menos en fondos para programas muy controlados que deben
ser cofinanciados por el Estado que los recibe (el 25%). Pero como el primer
ministro polaco aún pedía más, los Quince cedieron un poco y pusieron sobre la
mesa otros 408 millones a repartir: 108 para Polonia; 100 para Malta,
República Checa y Eslovenia, y 200 para el resto. Eran las 21.00 horas cuando
la reunión debía haber concluido a las 18.00 horas.
"Es un día feliz", afirmó desde Varsovia el presidente polaco, Alexander
Kwasniewski. "Se ha llegado a soluciones equilibradas y razonables", aseguró
el presidente español, José María Aznar. Por encima de la repetida pelea de
los millones, Europa dejaba despejado el camino de su reunificación. "La
ampliación no puede expresarse en dinero", decía el ministro alemán de
Exteriores, Joschka Fischer.
Pero las propias conclusiones de la cumbre apuntan ya cuál será el mapa final
de la UE en el futuro, en un momento en el que se aviva el debate sobre los
confines últimos de la Unión. Como estaba previsto, los Quince confirmaron
ayer "el objetivo de acoger a Bulgaria y Rumania como miembros de la UE en
2007", un mensaje tan claro como esperado en esos dos rezagados países del
Este. A la vez, abrieron las puertas a Turquía, algo impensable sólo hace un
par de meses. Y, por último, subrayaron su determinación de apoyar a los
países de los Balcanes "en su esfuerzo por acercarse a la UE". Ahí acabará la
UE porque, a renglón seguido, los Quince se limitaron ayer a desear "el
fortalecimiento" de las relaciones con Rusia y "la mejora" de las mismas con
Ucrania, Moldavia y Bielorrusia.
"Nuestra meta es una sola Europa", reza la solemne declaración adjunta que
firmaron ayer los Veinticinco y que será incorporada al Tratado de Adhesión
que será firmado el 16 de abril del año que viene en Atenas. "Es nuestra
voluntad común", agrega, "hacer de Europa un continente de democracia,
libertad, paz y progreso". Y añade: "La UE seguirá esforzándose por evitar
nuevas líneas divisorias en Europa y por fomentar la estabilidad y la
prosperidad dentro de nuestras fronteras de la Unión y más allá de ellas.
Anhelamos trabajar juntos en nuestro empeño conjunto por alcanzar ese
objetivo". Son ya muy pocos los europeos que se resisten a ese sueño.
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