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Los Quince acuden hoy a Copenhague para aprobar una
histórica ampliación de la UE
Los líderes europeos extienden la Unión al Este y se disponen a abrir las
puertas a Turquía
C. YÁRNOZ / B. ESTERUELAS, ENVIADOS ESPECIALES - Copenhague
EL PAÍS | Internacional - 12-12-2002
Los líderes de la Unión Europea acuden hoy a Copenhague dispuestos a dar
oficial y definitivamente la luz verde a una histórica ampliación de la UE que
dará paso a la reunificación de Europa. A la vez, los Quince abrirán las
puertas a Turquía al pactar una fecha de referencia para iniciar las
negociaciones de adhesión con Ankara, que ayer mismo recibió otro explícito
apoyo de George W. Bush a sus aspiraciones. Los 28 líderes (los Quince más los
candidatos) que coincidirán en la capital danesa tienen por delante dos días
de vértigo. La cumbre puede prolongarse hasta el fin de semana, para superar
los últimos escollos. El presidente de la Comisión, Romano Prodi, aconsejó
ayer a los líderes que actúen en Copenhague con "un sentido de perspectiva
histórica". Es decir, sin que los Quince se empeñen en no aumentar la cicatera
factura de la ampliación y sin que los candidatos se obcequen en lograr más
dinero a toda costa. Si no, existe el riesgo del fracaso de última hora. Eso
ocurrirá si no hay acuerdo con Polonia, el país para el que realmente se ha
diseñado esta ampliación (tiene 38,6 millones de habitantes, mientras los
otros nueve aportarán 36,2 millones a los 378,7 de la actual Unión).
Los Quince acordaron en octubre una factura de 39.297 millones de euros
para el periodo 2004-2006. La Comisión, junto con la presidencia danesa,
ofreció después 1.300 millones más a repartir, aunque los Quince rechazaron
ese suplemento el martes pasado. Pero ni siquiera ese aumento satisface a
Polonia, a la que le corresponden 19.000 millones de la cantidad total.
Varsovia quiere al menos otros 900 millones, además de mayores ayudas a la
agricultura, un sector que ocupa al 19,2% de la mano de obra polaca aunque
sólo aporta el 3,4% del PIB del país.
Portavoces oficiales de Francia, en línea con otros países grandes,
expresaron ayer su disposición a ir "algo más lejos" de los 39.297 millones
pactados hace dos meses, pero advirtieron que la propuesta de la Comisión es
"lo máximo de lo máximo" a lo que Polonia puede aspirar. Hoy los Quince
cerrarán una oferta final que mañana presentarán a los diez candidatos con un
mensaje claro: "O lo tomas o lo dejas", como insisten fuentes oficiales de la
Comisión. El Gobierno polaco de coalición, del que forma parte el Partido de
los Campesinos, ha subido tanto el tono de sus exigencias que Bruselas no
descarta incluso que Varsovia opte por el portazo con el consiguiente drama
para toda la UE.
Y es que, como Polonia, todos los países candidatos prevén en 2003
referendos para bendecir una ampliación que se materializará en mayo de 2004.
Según el último Eurobarómetro difundido ayer, sólo el 52% de los polacos apoya
nítidamente su adhesión a la UE, y el porcentaje aún es menor en Lituania
(48%), Chipre (47%), Malta (45%), República Checa (43%), Eslovenia (43%),
Letonia (35%) y Estonia (32%). En la UE actual, el 66% de los ciudadanos
apoyan la ampliación, aunque en Francia, Alemania y Reino Unido el porcentaje
oscila en torno al 50%. Dos de cada tres ciudadanos de la UE cree que la
operación será "muy costosa" y, lo que es peor, cuatro de cada diez es incapaz
de citar un solo país candidato. Pero si el miedo y el desconocimiento son
elevados entre la ciudadanía, no menos recelo levanta Turquía entre los
líderes. No es el caso de España, Reino Unido e Italia, partidarios de que en
Copenhague se acuerde que Ankara empiece las negociaciones de adhesión a
finales de 2004 si cumple los requisitos democráticos. Alemania y Francia,
apoyados por una mayoría, prefieren tener otro colchón y optan por julio de
2005 siempre que a finales de 2004 se demuestre que cumplen las condiciones.
Como dijo ayer Prodi, se trata de "no tener las manos atadas" para el
futuro con Ankara, porque Turquía será sometido al "riguroso examen" que pasan
todos los candidatos, aunque no parece haber sido ése el caso de la mayoría de
los diez que entrarán en 2004, en los que la Comisión ha detectado elevados
niveles de corrupción, incapacidad para asumir las leyes comunitarias y
descontrol en sus fronteras.
El formidable apoyo de EE UU a Ankara ha jugado hasta el último momento. El
nuevo líder turco, Recep Tayyip Erdogan, buscó anteayer la ayuda de Bush tras
acusar el día anterior a la UE de practicar "un doble rasero", unas palabras
que pronunció en Copenhague después de hablar con el presidente de la Unión,
el danés Anders Fogh Rasmussen. Ayer, el titular de la Casa Blanca telefoneó a
Rasmussen para interesarse por el calendario europeo para Turquía. "Nos tenéis
a vuestro lado en vuestro deseo de sumaros a la UE", le había dicho Bush a
Erdogan en Washington.
Y es que en Copenhague se juegan varias partidas a la vez todas ellas
entrecruzadas: la reunificación de Europa, la resolución del contencioso de
Chipre, el acuerdo OTAN-UE bloqueado por Turquía y hasta un primer paso para
fijar los límites últimos de la Unión. Y con la amenaza de la guerra contra
Irak en el horizonte.
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