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Bruselas pone en marcha una Europa de 25 países de la que excluye a Turquía
Los diez nuevos socios ingresarán en 2004 y se someterán a controles
especiales
CARLOS YÁRNOZ - Bruselas
EL PAIS | Internacional - 10-10-2002
La Comisión Europea abrió ayer la puerta a la gran unificación de Europa al
aprobar la entrada en la UE de diez países en el año 2004. Se trata de la
oleada más numerosa y de mayor trascendencia política de toda la historia de
la Unión. Pero, por primera vez en la UE, a los nuevos socios se les aplicarán
durante dos años severas cláusulas de salvaguardia, según las cuales quedarían
en suspenso capítulos clave de la política comunitaria si incurren en
anomalías graves en los terrenos del mercado único o de justicia e interior.
Bruselas intenta tranquilizar de esta manera a buena parte de los Gobiernos
europeos que temen el impacto en la Unión de unos países a los que consideran
poco preparados para acceder al club.
Casi trece años después de la caída del Muro, los elegidos son Lituania,
Letonia, Estonia, Polonia, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia,
Malta y Chipre. Bulgaria y Rumania, también candidatos a la adhesión, tendrán
que esperar a 2007, mientras que para Turquía ni siquiera se fija una fecha
para empezar a negociar la adhesión.
'Es una ocasión histórica para unir nuestro continente. Nuestro destino
común es, una vez más, construir una Europa basada en la paz, la democracia,
el imperio de la ley, los derechos humanos y el respeto a las minorías',
declaró con solemnidad ayer el presidente de la Comisión, Romano Prodi, al
presentar el informe en el Parlamento Europeo.
En el terreno político, nadie en Europa pone en duda la necesidad de
completar el proyecto con la entrada de países del Este. Los problemas y
desconfianzas surgen más bien en el terreno económico, aunque globalmente 'el
coste de la ampliación siempre será menor que el de la no ampliación', como
precisó Prodi al recordar las recientes guerras en la antigua Yugoslavia en la
década de los noventa.
La UE pasará de 15 a 25 Estados, y su población aumentará un 16,5% (de 369
millones de habitantes a 454), pero su producto interior bruto (PIB) sólo
aumentará un 8,3%. La renta media de esos países supera ligeramente el 44% de
la media europea actual. Buena parte de las ayudas europeas (fondos regionales
y agrícolas) acabarán yendo a esas regiones con perjuicio para los actuales
beneficiarios, el principal de ellos España.
Sin embargo, las mayores preocupaciones residen en la escasa capacidad
administrativa de estos países para aplicar las normas europeas, gestionar sus
fronteras y aduanas y luchar contra el alto índice de corrupción o de trata de
seres humanos. Sólo se salvan Chipre, Malta, República Checa y Eslovenia.
Los problemas de Polonia
La principal preocupación se centra en Polonia, el más grande de los
candidatos (38,6 millones de habitantes), eminentemente agrícola y uno de los
más pobres (40% de renta per cápita con respecto a la media europea). Las
alarmas saltaron a la vista de diez voluminosos informes en los que se
describen, por ejemplo, que Polonia no podrá controlar sus fronteras con
Bielorrusia y Ucrania.
La Comisión plantea ahora incluir en el Tratado de Adhesión dos
salvaguardias o 'cláusulas de seguridad', como las llamó ayer el comisario de
la Ampliación, el alemán Günter Verheugen, que las calificó de 'algo insólito'
porque nunca existieron en anteriores ampliaciones, salvo una general
aplicable en casos de graves perturbaciones imprevistas. En los dos años
posteriores a la incorporación, de 2004 a 2006, la UE podrá dejar en suspenso
cualquier capítulo relacionado con el mercado único (todo el ámbito comercial
y de ayudas) o con las áreas de justicia e interior (política de inmigración o
colaboración judicial y policial).
La medida fue criticada ayer mismo en las capitales de los países
candidatos. Y eso que triunfó la tesis más moderada, defendida por Verheugen,
porque otros comisarios querían ampliar el plazo hasta cinco años, y una
comisaria optaba incluso por 15. Las cláusulas podrán ser aplicadas a petición
de un Estado o por iniciativa de la Comisión.
Ayudas condicionadas
En el documento aprobado ayer también se hace constar que la UE no dará en
2004 ni un solo euro de ayudas regionales o agrícolas a los nuevos socios si
para entonces no han puesto en marcha todos los sistemas adecuados para
gestionar esos fondos: supervisión, mecanismos de programación y ejecución,
control financiero y otros.
Aún hay más: Bruselas también acordó ayer que, durante el año próximo, los
candidatos serán sometidos a una supervisión y control (monitoring) para
vigilar si hacen sus deberes de preparación a lo largo de 2003. A mitad de año
se difundirá un documento de evaluación y, si sus conclusiones son negativas,
siempre se podrá echar mano del último recurso y paralizar el proceso de
ratificación del Tratado de Adhesión del afectado.
Estas medidas tranquilizarán especialmente en Francia, Holanda y Reino
Unido, donde ni las opiniones públicas ni los parlamentos apoyan por clara
mayoría la ampliación en estos momentos. Pese a todo, aún resta concluir antes
de fin de año las negociaciones con los Diez y, para ello, los Quince deben
pactar antes la factura, el coste de la ampliación. En ese terreno, las
posiciones restrictivas de los países contribuyentes (Alemania, Holanda, Reino
Unido y Austria) parecen irreconciliables con las del resto.
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