'La Convención sobre Europa es revolucionaria'
Entrevista con Ana Palacio, representante de España en el Presidium de la
Convención y, desde el 10 de julio del 2002, Ministro de Asuntos Exteriores de
España.
GABRIELA CAÑAS - Bruselas
EL PAIS | Internacional - 02-02-2002
La Convención sobre el futuro de la Unión Europea, un grupo de notables
formado por un centenar de políticos y encabezado por el ex presidente francés
Valéry Giscard d'Estaing, echará a andar el 1 de marzo. Los Quince ya han
elegido a sus representantes y sus perfiles son coincidentes: ministros en
activo, secretarios de Estado o personas, en todo caso, con una larga
trayectoria. En sus manos estará diseñar, durante un año, el futuro de una UE
de 27 Estados con una veintena de idiomas distintos y 480 millones de
habitantes.
El Gobierno español ha elegido, sin embargo, una representante de perfil
diferente: Ana Palacio, prestigiosa jurista de 52 años, vicepresidenta de los
Colegios de Abogados Europeos, eurodiputada por el PP desde 1994 y presidenta
de la Comisión de Libertades del Parlamento Europeo. Como representante de
España en la Convención, formará parte del presidium u órgano de gobierno,
formado sólo por 12 personas.
Pregunta. ¿Cómo se ve a usted misma en medio de tanto peso pesado de
la política?
Respuesta. Para mí lo revolucionario de esta Convención es que marca
el final del derecho diplomático del siglo XIX. Los otros nombramientos son
coherentes con lo que se entendía como el derecho internacional público,
cuando los Estados se reunían en una mesa y cambiaban la realidad ante un
problema internacional. Además está la cuestión del prestigio que supone
formar parte de algo que va a configurar la Europa del futuro. Es el broche de
oro para una carrera política. Pero aquí José María Aznar ha sorprendido, y la
primera a mí, con una visión muy clara de que esto es otra cosa. Ha elegido un
perfil de alguien que conoce el andamiaje de la construcción europea con barro
en los zapatos, no sobre las mullidas alfombras de los debates abstractos. Hoy
en día ha cambiado el concepto de fronteras y también han cambiado los sujetos
que producen el Derecho. En ese sentido es revolucionaria la Convención. Aznar
lo ha entendido así y yo entiendo la Convención como la entiende él.
P. Frente a personajes de tan larga trayectoria política, usted va a
necesitar un apoyo sin reservas.
R. Tengo todo el apoyo y la confianza de Aznar. Además, formar parte
de la Convención es el sueño para una persona que ame apasionadamente el
Derecho, como es mi caso.
P. ¿Cómo se puede manejar una Convención de tales dimensiones?
R. El presidium y el presidente van a jugar un papel importante. El
reto aquí es hacer planteamientos realistas y viables y, además, saber
conectar con la demanda de los ciudadanos. ¿Cuál es esa demanda? El mercado
interior está muy bien, pero creo que el ciudadano quiere ir más allá. No
quiere sufrir complejidades jurídicas para obtener el derecho de visitas si se
divorcia de alguien que es de otro país y desea que no se le trate como si
fuera de un tercer país lejanísimo cuando tenga un problema penal en otro
Estado miembro. Creo que hay una demanda difusa de la ciudadanía de un espacio
de seguridad y de justicia y, sobre todo después del 11 de septiembre, que
Europa hable con una sola voz, que se progrese en la política de seguridad y
defensa. También hay que simplificar el Tratado. Porque no puede ser que para
cooperación al desarrollo haya cinco bases jurídicas diferentes y no podemos
seguir utilizando una jerga que nadie entiende. Creo que hay que reformar el
Tratado e incorporar la Carta de Derechos Fundamentales. La Convención no es
un proceso constituyente porque no hay que hacer tabla rasa, sino adaptarse a
una situación nueva. Porque no son lo mismo unas instituciones pensadas para
seis que para 25. Lo logrado es el resultado de unos equilibrios que no se
pueden tirar por la borda.
P. ¿Puede la Convención duplicar el trabajo que ya hacen otras
instituciones? El Consejo está analizando el cambio de ciertas estructuras,
como la rotación de presidencias...
R. La Convención debería recoger todas las contribuciones y hacer
las propuestas para la Conferencia Intergubernamental (CIG), que es la que va
a decidir. Evidentemente, tendremos que entrar en la separación de las
funciones ejecutivas y legislativas del Consejo, qué publicidad hay que dar a
los trabajos legislativos; la duración de las presidencias...
P. Usted es una europeísta convencida. ¿Ha pensado que la Europa
ampliada podría devenir en algo inmanejable?
R. En absoluto. Creo que la ampliación va a traer más oportunidades
que problemas. Las instituciones y las sociedades tienen una capacidad de
adaptación asombrosas. Hay mucha fuerza en las sociedades de los países
candidatos.
P. ¿Es partidaria de aumentar el presupuesto de la UE, que ahora
está en el 1,18% del PIB?
R. Es que si no se toca ese asunto falseamos el debate. Si queremos
más Europa hay que revisar los planteamientos presupuestarios.
P. ¿Le preocupa la designación de Fini?
R. No mucho. Habrá que escuchar su voz. Cuanto más rico sea el
debate, mejor; aunque sea un debate muy enconado. No hay cosa mejor para
definir tus propias posturas que tener a alguien enfrente. Si todos dicen
enseguida que sí, muchas veces el pensamiento se te queda a medio cocer. Si
toma esa actitud, ya me parecería una aportación.
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