Temas de Historia de España 1808-2000 | Textos | Actividades  



LA SUBLEVACIÓN MILITAR


La Rebelión

17 de julio de 1936  à inicio de la insurrección en Melilla à de ahí se extiende al conjunto del protectorado de Marruecos

El 18 y 19 de julio  à el golpe se extendió a la península y los archipiélagos à lentitud del gobierno de Casares Quiroga en reaccionar ante los acontecimientos

El golpe triunfó en Galicia, Castilla-León, Navarra (Mola), Andalucia Occidental (Sevilla - Queipo de Llano), Baleares y Canarias (Franco, que se desplazó a Marruecos el día 19 para ponerse al frente del ejército de África). También triunfó en Oviedo (Aranda), Granada (asesinato de García Lorca) y Zaragoza (Cabanellas).

El fracaso de la rebelión

El golpe fracasó en Asturias, Cantabria y parte del País Vasco (el PNV colaboró finalmente con la República), Cataluña, Levante, Madrid, Castilla la Mancha, Murcia y la zona oriental de Andalucía.

Los fracasos más graves tuvieron lugar en Madrid (el nuevo presidente Giral entregó armas a las milicias obreras) y en Barcelona (colaboración de los obreros de la CNT con la Guardia Civil y la Guardia de Asalto)

En general, la sublevación no tuvo apenas respaldo popular, excepto en Pamplona o Burgos, y en el resultado final tuvo mucha influencia de las dudas o la resolución de los sublevados y las autoridades encargadas de reprimir el golpe, la capacidad de movilización obrera y el papel de la Guardia Civil.

La división del país en dos zonas: el inicio de la guerra civil

El fracaso parcial del golpe llevó a la división del territorio en dos zonas y al inicio de la guerra.

La zona nacional:

  • Reservas de cereal y ganado de Castilla y Galicia
  • Minas de carbón leonés y de Riotinto en Huelva
  • Ejército mucho más preparado: divisiones íntegras en Castilla, Galicia y Andalucía y, sobre todo, el Ejército de África (Legión y Regulares)

La zona republicana:

  • Regiones industriales, trigo en La Mancha, huertas levantinas. Reservas de oro del Banco de España
  • Las unidades del ejército quedaron prácticamente desarticuladas, ya que la mayor parte de los oficiales se sublevaron. Sin embargo, la Armada y la Aviación permanecieron en manos del gobierno republicano.