¡Camaradas! En el informe del Comité Central del Partido ante el Vigésimo
Congreso, en algunos discursos de delegados al Congreso, así como
anteriormente, durante las sesiones plenarias del CC/PCUSD, mucho se ha dicho
sobre el culto del individuo y sus dañosas consecuencias.
Después de la muerte de
Stalin, el Comité Central del Partido comenzó a emplear la política de
explicar, concisamente y concretamente, que es ilícito y extraño al espíritu
de marxismo y del leninismo elevar a una persona, transformarla en un
superhombre dotado de características sobrenaturales, comparables a las de un
dios (...)
Entre nosotros se cultivó
durante muchos años esa creencia en torno a un hombre, y especialmente en
torno a Stalin.
El objeto del presente
informe no es una valoración exhaustiva de la vida y la actividad de Stalin.
(...) Ahora nos encontramos frente a una cuestión de inmensa importancia para
el Partido en el presente y en el futuro (...) se trata de cómo el culto de la
persona de Stalin fue creciendo gradualmente; ese culto que en determinado
momento se convirtió en la fuente de toda una serie de perversiones
unánimemente graves y serias de los principios del Partido, de la democracia
del Partido, de la legalidad revolucionaria (...)
Cuando analizamos las
prácticas de Stalin en cuanto a la conducción del Partido y la nación, cuando
nos detenemos a considerar cualquier acto de Stalin, debemos convencernos de
que los temores de Lenin estaban justificados. Las características negativas
de Stalin, que en época de Lenin eran sólo incipientes, se transformaron
durante los últimos años en un grave abuso de poder que causó indecible daño a
nuestro Partido (...)
Stalin no actuó mediante la
persuasión, la explicación y la cooperación paciente con las personas, sino
imponiendo sus conceptos y exigiendo obediencia absoluta a su opinión. Quien
se oponía a ello , o procuraba probar su punto de vista y la exacti tud de su
posición, quedaba sentenciado a la exclusión del mando colectivo y a la
correspondiente aniquilación moral y física.(...)
Debemos afirmar que el
Partido libró una severa lucha contra los trostskistas, los derechistas, los
burgueses nacionalistas, y que desarmó ideológicamente a todos los enemigos de
Lenin. Esta lucha ideológica se llevó a cabo con éxito, y así el Partido se
vigorizó y templó. En esto Stalin representó un papel positivo (...)
Stalin inventó el concepto
“enemigo del pueblo”. Este término hizo automáticamente innecesario que se
probaran los errores ideológicos de un hombre u hombres dispuestos a la
discusión; este término hizo posible el uso de la más cruel represión, la
violación. todas las normas de la legalidad revolucionaria contra cualquiera
que,. en una u otra forma, estuviera en desacuerdo con Stalin; contra todo
sospechoso de intención hostil; contra cualquier hombre de mala reputación.
Este concepto “enemigo del pueblo” eliminó radicalmente la posibilidad de
cualquier clase de lucha ideo lógica, y la posibilidad de dar a conocer
opiniones personales sobre tal o cual punto, aún sobre cuestiones de carácter
práctico. En verdad, la única prueba de culpabilidad empleada (contra todas
las normas de ciencia legal) fue la «confesión» del propio acusado; y como lo
demostró la investigación ulterior, se obtuvieron «confesiones» por medio de
torturas físicas contra el acusado(...)
Ese enfermizo recelo creaba
en él una desconfianza general, aun con respeto a eminentes trabajadores del
Partido a quienes habíamos conocido durante años enteros. Por doquier veía
«enemigos», «espías» y «traidores».
Dueño de un poder ilimitado,
su despotismo no conoció límites y fue capaz de aniquilar a los hombres moral
y físicamente (...)
Así Stalin sancionaba en
nombre del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética
(Bolchevique) la más brutal violación de la legalidad socialista, la tortura y
la opresión (...)
La obstinación de Stalin se
mostró asimismo no solo en decisiones concernientes a la política interior del
país, sino también en las relaciones internacionales de la Unión Soviética
(...)
En este sentido, Stalin se
popularizó enérgicamente a sí mismo como gran líder; de varios modos trató de
imponer al pueblo la versión de que todas las victorias ganadas por la nación
soviética durante la Gran Guerra Patriótica se debían al coraje, la osadía y
el genio de Stalin y de ningún otro (...)
No Stalin, pero si el
Partido como conjunto, el Gobierno soviético, nuestro heroico ejército, sus
talentosos líderes y valientes soldados, la nación soviética sola, éstos son
los únicos que aseguraron la victoria en la Gran Guerra patriótica(...)
Las magníficas y heróicas
acciones de millares de millones de hombres de Occidente y Oriente durante la
lucha contra la amenaza del yugo fascista que pendía sobre nosotros perdurará
durante centurias y milenios en el recuerdo de la agradecida humanidad (...)
¡Camaradas! Debemos abolir
el culto del individuo decisivamente, de una vez por todas; debemos sacar las
conclusiones acertadas sobre la labor ideológica-teórica y práctica. Para ello
es necesario:
Primero, seguir la norma
bolchevique, condenar y desarraigar el culto al individuo como ajeno al
marximo-leninismo y opuesto a los principios del mando del Partido y sus
normas de vida, y luchar inexorablemente contra todo intento de volver a
implantar esta práctica en una forma u otra (...)
En segundo término, debemos
continuar sistemáticamente y con persistencia la obra del Comité Central
durante los últimos años (...) de los principios leninistas del mando del
Partido, y caracterizada, sobre todo, por el principio dominante el mando
colectivo, por el respeto de las normas de vida del Partido descritas en los
estatutos de nuestro Partido y, en suma, por la amplia práctica de la crítica
y la autocrítica.
En tercer término, restaurar
completamente los principios leninistas de democracia soviético-socialista,
expresadas en la Constitución de la Unión Soviética, para combatir la
arbitrariedad de individuos que abusen del poder. (...)
¡Camaradas! El Vigésimo
Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética ha manifestado con nueva
energía la inconmovible unidad de nuestro Partido, su cohesión en torno al
Comité Central, su firme voluntad de cumplir la gran tarea de construir el
comunismo.
Kruschev
"Informe Secreto" sobre el culto a la personalidad