"La tensión aumentó cuando, el 11 de abril de 1935, las
potencias occidentales se reunieron para conferenciar en Stresa. Los
presidentes de los consejos de ministros de Inglaterra y Francia, Mr. Ramsay
MacDonald y M. Laval, acompañados por sus ministros de asuntos exteriores, se
reunieron con el líder del fascismo, por quien sentían poca simpatía, en un
intento de cerrar el cerco de Alemania. Extraña mezcolanza en verdad (...) Las
tres potencias declararon su intención 'de oponerse por todos los medios a
su alcance a la abolición unilateral de los tratados'.
Palabras fuertes, pero ¿indicaban ellas un frente unido? Hitler tuvo la
suficiente intuición política para comprender que los intereses divergentes de
las tres potencias abogaban contra una política unida. El 2 de mayo, el
gobierno francés firmaba un pacto de asistencia mutua con la Unión Soviética.
La causa de la solidaridad europea hubiera sido mejor servida si la misión
histórica de Alemania como barrera a las aspiraciones eslavas hubiese sido
reconocida, y satisfechas sus razonables demandas."
Franz Von Papen
Memorias
1952