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Ronald Reagan anuncia la Iniciativa de Defensa Estratégica, 1983


Ronald Reagan en el discurso en el que anunció
el lanzamiento de la Iniciativa de Defensa Estratégica

 


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Textos
Inicios del siglo XX | Primera Guerra Mundial | Entreguerras 1919-1939 | Segunda Guerra Mundial | La Guerra Fría | El Fin de la Guerra Fría


Mis queridos americanos, gracias por dedicar vuestro tiempo esta noche conmigo. Los temas sobre los cuales quiero discutir con vosotros, la paz y la seguridad nacional, son al mismo tiempo oportunos e importantes —oportunos porque he tomado una decisión que ofrece una nueva esperanza para nuestros hijos en el siglo XXI (...) e importantes porque hay una importante decisión que vosotros debéis tomar por vosotros mismos. (...)

A principios de este año he presentado al Congreso un presupuesto de defensa que refleja mis acertados criterios, y los mejores planteamientos de los expertos y especialistas que me asesoran, sobre lo que nosotros y nuestros aliados deben hacer para proteger a nuestros pueblos en los próximos años. (...)

La política defensiva de Estados Unidos está basada en una simple premisa: los Estados Unidos no comenzará la lucha. Nunca seremos un agresor. Mantendremos nuestras fuerzas con el objeto de disuadir y defendernos contra cualquier agresión para preservar la libertad y la paz (...).

La estrategia de la disuasión no ha cambiado (...) Pero lo que hay que hacer para mantener la disuasión sí ha cambiado(...).

Durante veinte años, la Unión Soviética ha ido acumulando una enorme fuerza militar. No han parado cuando sus fuerzas excedían todos los límites de una capacidad defensiva legítima. Y ellos no han parado ahora (...)

¿No sería mejor salvar vidas que vengarlas? ¿No somos capaces de demostrar nuestras pacíficas intenciones aplicando nuestras habilidades y nuestra ingenuidad a fin de alcanzar una estabilidad duradera de verdad? Creo que nosotros lo somos más aún que nosotros debemos.

Después de cuidadosas consultas con mis asesores, incluido los miembros de la Junta de Jefes, creo que hay un camino. Permitidme participar con vosotros en la visión de futuro cuya esperanza ofrecemos. Consiste en que emprenderemos un programa para oponerse imponentemente a la amenaza de los misiles soviéticos con medidas que son defensivas. Volvamos a las verdaderas fuerzas de la tecnología que configuró nuestra gran base industrial que nos ha dado la calidad de vida de la que disfrutamos hoy. ¿Podría la gente libre vivir segura sin el conocimiento de que su seguridad no se apoya sobre la amenaza de inmediatas represalias norteamericanas para detener un ataque soviético, que nosotros pudiéramos interceptar y destruir sus misiles balísticos estratégicos antes de que alcanzasen nuestra propia tierra o la de nuestros aliados?

Se que es una tarea técnica formidable, que seguramente no podrá realizarse antes del fin de este siglo, aunque la tecnología actual ha obtenido tal nivel de sofisticación que permite pensar que es razonable comenzar con este esfuerzo (...) debemos mantenernos constantes en preservar la disuasión nuclear y mantener una sólida capacidad de respuesta flexible. ¿Pero no es un mérito cada inversión necesaria para liberar al mundo de la amenaza de una guerra nuclear? ¡Nosotros pensamos que así es!

Mientras tanto, debemos continuar dedicándonos a conseguir una reducción de las armas nucleares, negociando desde una posición de fuerza que sólo puede estar asegurada a través de una modernización de nuestras fuerzas estratégicas. Al mismo tiempo, debemos dar pasos para reducir el riesgo de una escalada en el conflicto de una guerra convencional a una guerra nuclear por no mejorar nuestra capacidad nuclear. América posee ahora la tecnología para obtener muy significativos progresos en la efectividad de nuestras fuerzas convencionales y fuerzas nucleares. Actuando sobre ambas con estas nuevas tecnologías, podremos significativamente reducir cualquier estímulo para que la Unión Soviética pueda tener la intención de amenazarnos con un ataque contra EE.UU. o sus aliados.

Claramente reconozco que los sistemas defensivos tienen limitaciones y provocan ciertos problemas y ambigüedades. Si se complementan con sistemas ofensivos, pueden ser vistos como favorecedores de una política agresiva y no queremos eso. Pero con estas consideraciones firmes en mi mente, hago un llamamiento a la comunidad científica de nuestro país, que nos dio las armas nucleares, para que vuelquen sus talentos a la causa de la humanidad y de la paz mundial, para que nos den los me dios de rendir las armas nucleares impotentes y obsoletas.

Esta noche, de acuerdo con nuestras obligaciones bajo el Tratado ABM y reconociendo la necesidad de una consulta estrecha con nuestros aliados, estoy dando un primer paso importante. Estoy realizando un comprensivo e intensivo esfuerzo para definir un programa de desarrollo e investigación a largo plazo, para empezar a con seguir nuestra definitiva meta de eliminar la amenaza planteada por los misiles nucleares estratégicos. Esto puede preparar el terreno para establecer medidas de control de los armamentos y para eliminar las propias armas. Nosotros no pretendemos la superioridad militar o las ventajas políticas. Nuestro único propósito —uno en el que todo el mundo participa— es buscar los caminos para reducir el peligro de una guerra nuclear.

(...) Esta noche estamos lanzando un esfuerzo que encierra la promesa de cambiar el curso de la historia humana. Habrá riesgos, y los resultados se llevarán su tiempo. Pero con el apoyo de todos ustedes creo que podremos hacerlo (...).

 23 de marzo de 1983