Señor Presidente:
Las Potencias aliadas y asociadas han otorgado la más
escrupulosa consideración a las observaciones presentadas por la delegación
alemana sobre las condiciones de paz.
La respuesta alemana protesta contra la paz, primero por
juzgarla en contradicción con las condiciones que han servido de base al
Armisticio deI 11 de Noviembre; después, por constituir una paz de violencia y
no una paz de justicia. (…)
En consecuencia, las Potencias aliadas y asociadas
estiman necesario el comenzar su respuesta por una exposición precisa de su
criterio sobre la guerra, criterio que, en realidad, es el de la totalidad del
mundo civilizado.
Según la opinión de las Potencias aliadas y asociadas, la
guerra que estalló el primero de Agosto de 1914, constituye el crimen más
grande contra la humanidad y la libertad de los pueblos, que haya sido
conscientemente realizado por una nación que pretende ser civilizada. (…)
La responsabilidad de Alemania no se limitó al hecho de
haber querido y desencadenado la guerra. Alemania es igualmente responsable
por su manera salvaje e inhumana de conducirse durante la guerra.
Los alemanes fueron los primeros que han hecho uso de los
gases tóxicos, a pesar de los terribles sufrimientos que debía producir su
ejemplo. Ellos tomaron la iniciativa de los bombardeos por medio de aviones,
de disparos a larga distancia sobre las ciudades, sin razón militar, con el
único objeto de menguar la moral de los adversarios, alcanzando a las mujeres
y a los niños. Ellos comenzaron la campaña submarina, provocación de piratas
al derecho internacional, condenando a muerte a un gran número de pasajeros y
de marinos inocentes, en pleno océano, lejos de todo socorro, a mer ced de los
vientos y de las olas y, lo que es peor todavía, a merced de las tripulaciones
de los submarinos. (…)
La terrible responsabilidad que gravita sobre Alemania se
resume en el he cho que sepultados en Europa yacen siete millones de muertos,
al propio tiempo que veinte millones de supervivientes, con sus heridas y sus
sufrimientos, testimonian el hecho de que Alemania, por medio de la guerra, ha
querido satisfacer su pasión de tiranía.
Las Potencias aliadas y asociadas creen que faltarían a
aquellos que lo han sacrificado todo por salvar la libertad del mundo sí
transigieran en no considerar esta guerra como un crimen contra la humanidad y
el derecho. (…)
Así pues, la justicia es la sola base posible para saldar
las cuentas de esta guerra terrible (…) He ahí por qué las Potencias aliadas y
asociadas han declarado insistentemente que Alemania, como condición
primordial del Tratado, debe llevar a cabo una obra de reparación hasta el
extremo límite de su capacidad, porque la reparación de los daños causados
constituye la esencia de la justicia (…)
Alemania ha arruinado las industrias, las minas y las
fábricas de los países limí trofes. Las destruyó, no durante la batalla, sino
con el propósito deliberado y calculado de permitir a su industria apoderarse
de los mercados de esos países, antes de que esa industria hubiera podido
reponerse de la devastación realizada (…) Alguien debe sufrir las
consecuencias de la guerra. ¿Quién debe sufrir? ¿Alemania o solamente los
pueblos a los cuales Alemania ha causado daños? (…)
Las Potencias aliadas y asociadas han examinado con
solicitud la petición presentada por la delegación alemana tendente a
conseguir la admisión de Alemania en la Sociedad de las Naciones. No pueden
acceder a esta petición.
En el estado actual del sentimiento público
internacional, no es posible esperar de las naciones libres del mundo que se
asocien inmediatamente y en un pie de igualdad con las que les han causado
daños tan graves (…)
Para terminar, las Potencias aliadas y asociadas deben
afirmar claramente que esta carta y el adjunto memorándum constituyen su
última palabra (…)
En consecuencia, las Potencias aliadas y asociadas
esperan de la delegación alemana, en el plazo de cinco días a contar desde la
fecha de la presente comunicación, una declaración participándoles que está
dispuesta a firmar el Tratado en su forma actual.
Si la delegación alemana declara, en el término de cinco
días, que está dispuesta a firmar el Tratado tal y como es actualmente, serán
tomadas las medidas necesarias para la firma inmediata de la paz en Versalles.
A falta de tal declaración, la presente comunicación
constituye la advertencia prevista por el artículo II de la Convención del 16
de Enero de 1919, prolongan do el armisticio firmado el 11 de Noviembre de
1918 y ya prolongado por las Convenciones de 13 de Diciembre de 1918 y 16 de
Enero de 1919. Se considerará terminado, en consecuencia, el mencionado
Armisticio, y las Potencias aliadas y asociadas tomarán las medidas que
juzguen necesarias para imponer sus condiciones.
Aceptad, señor Presidente, la seguridad de mi mayor
consideración.
Carta de Clemenceau, presidente de la
Conferencia de Paz, al conde Brockdorff Rantzau, presidente de la delegación
alemana
Versalles, l6 de junio de 1919