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La Albania de Enver Hoxha y
 su ruptura con la URSS


Stalin, en el extremo izquierdo, y Enver Hoxha,
en el derecho, a su lado Molotov

 


CONTACTA


Textos
Inicios del siglo XX | Primera Guerra Mundial | Entreguerras 1919-1939 | Segunda Guerra Mundial | La Guerra Fría | El Fin de la Guerra Fría


(...) Después de la liberación, la Unión Soviética y su partido Bolchevique, teniendo a Stalin al frente de ellos (salvas de aplausos), sin tomar en consideración las dificultades causadas por la guerra en su propio país, prometieron a nuestro pueblo y a nuestro partido una fraternal ayuda internacionalista multilateral para la consolidación del poder popular, para el restablecimiento y el desarrollo de nuestra economía sobre bases socialistas, para el desarrollo de los diferentes sectores de nuestra vida. Prometieron a nuestro pueblo y a nuestro Partido un fuerte apoyo en la lucha contra el imperialismo y el revisionismo yugoslavo, apoyos que han sido provechosos (...) La traición de Kruschev y de sus planteamientos revisionistas, que se esforzaron en destruir nuestro Partido y nuestra Patria socialista así como la amistad soviético-albanesa, no ha disminuido ni disminuirá los sentimientos de agradecimiento, de afecto y de eterna amistad de nuestro pueblo y de nuestro partido hacia el Partido y la Patria de Lenin y de Stalin (Aplausos) (...). Mientras que los revisionistas seguidores de Kruschev, al lado de los imperialistas, se lanzaban al ataque contra nuestro Partido y nuestro pueblo, en estos días, en estos difíciles años de lucha, La gran China y el glorioso Partido Comunista de China, teniendo ante ellos al camarada Mao Zedong, se encontraron al lado de nuestro pueblo y de nuestro Partido (Salva de aplausos. Ovación). Nos ayudaron generosamente, nos concedieron créditos y otras formas de ayuda para permitirnos continuar las obras del tercer quinquenio, la edificación socialista del país (...)

La destitución de Kruschev es una gran victoria, pero esto no significa el fin del revisionismo (…) Los actuales dirigentes del Partido y del gobierno soviéticos, después de la caída de Kruschev, han declarado más de una vez que siguieron fielmente la línea del XX, XXI y XXII Congreso del P.C.U.S. (...)

En primer lugar, el arreglo de la cuestión de Stalin, de la rehabilitación de Stalin, en tanto que gran marxista leninista, independientemente de algún error insignificante que haya podido cometer, es una gran cuestión de principio, de alcance internacional (Salva de aplausos. Ovación) (...) Los marxistas y los hombres honestos no creen las sandeces revisionistas que pretenden que “Stalin era un feroz dictador” (...) Se sabe que Stalin nunca se comportó como un dictador, ni siquiera hacia los adversarios del leninismo.

Enver Hoxha
29 de noviembre de 1964