"Henos aquí ahora en presencia del último problema de debe ser y
será resuelto (aplausos prologandos en la sala). Es la última
reivindicación territorial que tengo que formular en Europa, pero es una
reivindicación a la que no renuncio".
Recordando las humillaciones, e incluso las masacres, de las que han sido
víctimas las minorías alemanas en los Sudetes, grita en un tono más
desencajado:
"Durante veinte años, los alemanes de Checoslovaquia y el pueblo alemán del
Reich han tenido que contemplar este espectáculo. Más bien, han sido forzados
a permanecer como espectadores: no es que el pueblo alemán haya aceptado esta
situación, es que sin armas, no podía ayudarles contra los que les
martirizaban.
¡Y el mundo de las democracias se indigna! Hemos aprendido en estos años a
despreciar a las democracias mundiales. En toda Europa, sólo hemos encontrado
un único Estado que fuera una gran potencia europea y, a la cabeza de ese
Estado, un sólo hombre que ha sido comprensivo con los sufrimientos de nuestro
pueblo: ¡mi gran amigo Benito Mussolini! (La gente grita: ¡Heil Duce!)
Benes está en Praga, y está convencido que que no le puede ocurrir nada
porque tiene detrás de él a Francia e Inglaterra (hilaridad prolongada).
Conciudadanos, creo que ha llegado el momento de hablar claro. No se puede
negar el título de pacífico a los que han aguantado una vergüenza tal durante
veinte años. Benes tiene un pueblo de siete millones de individuos tras él, y
aquí hay un pueblo de setenta y cinco millones de hombres". (Aplausos
entusiastas)
Finalmente, el Führer recuerda las promesas hechas a Chamberlain,
profiriendo una última amenaza:
"Le he asegurado, lo que vuelvo a decir aquí, que una vez que esté este
problema resuelto no habrá más problemas territoriales en Europa... Yo declaro
al pueblo alemán: en lo que concierne a la cuestión de los Sudetes, mi
paciencia está al límite. Benes tiene en su mano la paz o la guerra. O bien
acepta este ofrecimiento y da finalmente la libertad a los alemanes, o bien
nosotros iremos a bucar esa libertad. Que el monde se de por enterado."
Adolfo Hitler
Extractos de un discurso pronunciado en el Palacio de los Deportes de Berlin,
26.9.1938