Se presenta ahora una oportunidad clara y brillante para nuestros países
respectivos. Negarse a admitirla, o dejarla marchitarse, nos haría incurrir
durante mucho tiempo en los reproches de la posteridad (...) la edad de piedra
puede presentarse bajo las alas deslumbrantes de la ciencia (...) Tened
cuidado, os digo, es posible que apenas quede tiempo (...)
Desde Stettin, en el
Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente un telón de
acero. Tras él se encuentran todas las capitales de los antiguos Estados de
Europa central y oriental (...), todas estas famosas ciudades y sus
poblaciones y los países en torno a ellas se encuentran en lo que debo llamar
la esfera soviética, y todos están sometidos, de una manera u otra, no sólo a
la influencia soviética, sino a una altísima y, en muchos casos, creciente
medida de control por parte de Moscú (...) Por cuanto he visto de nuestros
amigos los rusos durante la guerra, estoy convencido de que nada admiran más
que la fuerza y nada respetan menos que la debilidad (...) Es preciso que los
pueblos de lengua inglesa se unan con urgencia para impedir a los rusos toda
tentativa de codicia o aventura.
Westminster
College, Fulton, Missouri
5 de marzo de 1946