Nosotros, los Jefes de Estado o de Gobierno de los Estados participantes en la
Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa, nos hemos reunido
en París en un momento de profundos cambios y de históricas esperanzas. La era
de la confrontación y de la división de Europa ha terminado. Declaramos que de
ahora en adelante nuestras relaciones se basarán en el respeto y la
cooperación.
Europa está
liberándose de la herencia del pasado. El valor de los hombres y mujeres, la
fuerza de voluntad de los pueblos y el vigor de las ideas del Acta Final de
Helsinki han abierto una nueva era de democracia paz y unidad en Europa.
El nuestro
es un tiempo para colmar esperanzas e ilusiones que nuestros pueblos han
abrigado durante decenios: un resuelto compromiso con la democracia basada en
los derechos humanos y las libertades fundamentales; prosperidad mediante la
libertad económica y la justicia social, e igual seguridad para todos nuestros
países.
Los diez
principios del Acta Final nos guiarán hacia ese ambicioso futuro, del mismo
modo que han alumbrado nuestro camino hacia el establecimiento de mejores
relaciones durante los quince años últimos. La plena aplicación de todos los
compromisos de la CSCE debe formar la base de las iniciativas que ahora
tomamos para permitir a nuestras naciones vivir de conformidad con sus
aspiraciones.
DERECHOS
HUMANOS, DEMOCRACIA Y ESTADO DE DERECHO
Nos
comprometemos a edificar, consolidar y reforzar la democracia como único
sistema de gobierno de nuestras naciones. En este esfuerzo obraremos de
acuerdo con lo siguiente:
Los derechos
humanos y las libertades fundamentales son patrimonio de todos los seres
humanos, son inalienables y están garantizados por la Ley. Su protección y
fomento es la primera responsabilidad de los gobiernos. Su respeto es una
salvaguardia esencial contra un excesivo poder del Estado. Su observancia y
pleno ejercicio son la base de la libertad, la justicia y la paz.
El gobierno
democrático se basa en la voluntad popular, manifestada periódica mente
mediante elecciones libres y justas. La democracia tiene como base el respeto
de la persona humana y el Estado de Derecho. (...)
Afirmamos
que la identidad étnica, cultural, lingüística y religiosa de las minorías
nacionales será protegida y que las personas pertenecientes a minorías
nacionales tienen el derecho de expresar, preservar y desarrollar libremente
esa identidad sin discriminación alguna y en plena igualdad ante la Ley. (...)
El pleno
respeto de esos preceptos es la base sólida sobre la que trataremos de
edificar la nueva Europa.
Nuestros
Estados cooperarán y se ayudarán entre sí con el fin de hacer irreversibles
las conquistas de la democracia.
LIBERTAD Y
RESPONSABILIDAD ECONÓMICAS
La libertad
económica, la justicia social y la responsabilidad medioambiental son
indispensables para la prosperidad (...)
La libertad
y el pluralismo político son elementos necesarios en nuestro común objetivo de
desarrollar economías de mercado para un crecimiento económico sostenible, con
prosperidad, justicia social, expansión del empleo y uso eficaz de los
recursos económicos. El éxito que en la transición hacia la economía de merca
do alcancen los países que se esfuerzan por lograrlo es importante y nos
interesa a todos. (...)
La
preservación del medio ambiente es una responsabilidad compartida de todas
nuestras naciones. (...)
RELACIONES
AMISTOSAS ENTRE LOS ESTADOS PARTICIPANTES
Ahora, en
los albores de una nueva era en Europa, estamos decididos a incrementar y
reforzar las relaciones de amistad y cooperación entre los Estados de Europa,
los Estados Unidos de América y el Canadá, y a fomentar la amistad entre
nuestros pueblos.
Para
sostener y promover la democracia, la paz y la unidad en Europa, reafirmamos
solemnemente nuestro pleno compromiso para con los Diez Principios del Acta
Final de Helsinki. (...)
De
conformidad con nuestras obligaciones en virtud de la Carta de las Naciones
Unidas y con los compromisos contraídos conforme al Acta Final de Helsinki,
reno vamos nuestro empeño de abstenemos de recurrir a la amenaza o al uso de
la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de
cualquier Estado, o de actuar de cualquier otra forma incompatible con los
principios y propósitos de dichos documentos. (...)
Reafirmamos
nuestro compromiso de arreglar las controversias por medios pacíficos. (...)
Finalizada
la división de Europa, nos esforzaremos por conferir una nueva calidad a
nuestras relaciones de seguridad respetando plenamente la libertad de cada uno
de elegir en esta materia. La seguridad es indivisible y la seguridad de cada
Estado participante está inseparablemente vinculada a la de todos los demás.
(...)
Nos
felicitamos de la declaración conjunta de veintidós Estados sobre el mejora
miento de sus relaciones. (...)
SEGURIDAD
(...) Nos
felicitamos de la firma del Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en
Europa por veintidós Estados participantes que llevará a reducir los niveles
de las fuerzas armadas. Apoyamos la adopción de un nuevo e importante conjunto
de medidas destinadas a fomentar la confianza y la seguridad que llevarán a
incrementar la transparencia y la confianza entre todos los Estados
participantes. (...).
La reducción
sin precedentes de las fuerzas armadas resultante del Tratado sobre Fuerzas
Armadas Convencionales en Europa, junto con los nuevos enfoques en materia de
seguridad y de cooperación dentro del proceso de la CSCE, llevarán a una nueva
percepción de la seguridad en Europa y a una nueva dimensión en nuestras
relaciones. (...)
UNIDAD
Europa,
entera y libre, pide un nuevo comienzo. Invitamos a nuestros pueblos a que se
unan a este gran empeño. (...)
(...) El
establecimiento de la unidad nacional de Alemania es una importante
contribución a un orden de paz, justo y duradero, para una Europa unida y
democrática, consciente de su responsabilidad en cuanto a estabilidad, paz y
cooperación. (...)
LA CSCE Y EL
MUNDO
El destino
de nuestras naciones está ligado al de todas las demás. Apoyamos plenamente a
las Naciones Unidas y la intensificación de su función de fomento de la paz,
la seguridad y la justicia internacionales. Reafirmamos nuestro compromiso
para con los principios y propósitos de las Naciones Unidas enunciados en la
Carta y condenamos toda violación de estos principios. Reconocemos con
satisfacción el creciente papel de las Naciones Unidas en los asuntos
mundiales y su creciente eficacia, favorecida por el mejoramiento de las
relaciones entre nuestros Estados.
Conscientes
de las desesperadas necesidades que afligen a gran parte del mundo, nos
comprometemos a la solidaridad con todos los demás países. (...)
París
21 de noviembre de 1990