El Presidente Richard Nixon de los Estados Unidos de América ha visitado la
República Popular China por invitación del primer Ministro Chou En-Lai, desde
el 21 al 28 e febrero de 1972. Acompañaban al Presidente la Sra. Nixon, el
Secretario de Estado William Rogers, el Asesor del Presidente Dr. Henry
Kissinger, y otros diplomáticos americanos (...)
Los dirigentes de la
República Popular China y de los Estados Unidos de América encontraron
beneficioso tener esta oportunidad, después de tantos años de no mantener
relaciones, de exponer sinceramente sus opiniones sobre una variedad de temas.
Pasaron revista a la situación internacional, y expusieron sus respectivas
posiciones y actitudes.
La parte china manifestó:
En cualquier parte que haya
opresión hay resistencia. Los países desean la independencia, las naciones
quieren la liberación y el pueblo desea la revolución; esto ha llegado a ser
la tendencia irresistible de la Historia (...). China nunca será una
superpotencia y se opone a cualquier especie de hegemonía y poder. La parte
china afirma que apoya firmemente la pugna de todos los pueblos oprimidos y a
las naciones que desean libertad (...) Todas las tropas extranjeras deberían
ser retiradas a sus propios países.
La parte china expresa su
firme apoyo a los pueblos de Vietnam, Laos y Camboya y sus esfuerzos por el
logro de su empeño (…)
Apoya firme mente el
programa de ocho puntos para la unificación pacífica de Corea, presentado por
el Gobierno de la República Democrática Popular de Corea el 12 de abril de
1971 (…)
Firmemente se opone a la
reanudación y expansión del militarismo japonés y apoya el deseo del pueblo
japonés de construir un Japón neutral, independiente, democrático y pacífico.
Firmemente mantiene que la
India y Pakistán deberían, de acuerdo con las resoluciones de las Naciones
Unidas, retirar inmediatamente sus fuerzas a sus territorios respectivos y a
sus propios lados de la línea de tregua de Jammu y Cachemira, y apoya al
Gobierno y pueblo pakistaníes en su lucha para preservar su independencia y
soberanía, y al pueblo de Jammu y Cachemira su pugna para lograr el derecho a
la autodeterminación.
La parte norteamericana hace
constar:
La paz en Asia y la paz en
el mundo requieren esfuerzos de ambos para reducir inmediatamente las
tensiones y eliminar las causas básicas del conflicto. Los Estados Unidos
trabajarán por una paz justa y segura: justa, porque colma las aspiraciones de
los pueblos y naciones de libertad y progreso; segura, porque aleja el peligro
de agresiones extranjeras. Los Estados Unidos apoyan la libertad individual y
el progreso social de todos los pueblos del mundo, libre de toda presión
exterior o intervención. Los Estados Unidos creen que el esfuerzo por reducir
tensiones se ve favorecido por la mejora de las comunicaciones entre los
países que sustentan diferentes ideologías, así como para disminuir los
riesgos de confrontación debidos a accidentes, falta de entendimiento o
errores (...). Ningún país debería alegar infabilidad y cada Estado debería
estar dispuesto a recapacitar sobre su actitud hacia el bien común.
Los Estados Unidos pusieron
de relieve que los pueblos de Indochina deberían ser capaces de determinar su
destino sin intervención exterior. Su objetivo primordial ha sido la solución
negociada. La propuesta de ocho puntos presentada por la República de Vietnam
y los Estados Unidos el 27 de enero de 1972 representa la base para alcanzar
ese objetivo. A falta de un acuerdo, los Estados Unidos conciertan la retirada
final de todas las fuerzas estadounidenses de la región, de acuerdo con el
deseo de autodeterminación de cada país en Indochina.
Los Estados Unidos
mantendrán sus estrechos vínculos de apoyo con respecto a la República de
Corea. Los Estados Unidos apoyarán los esfuerzos de la República de Corea para
tratar de lograr un relajamiento de la tensión e incrementar la comunicación
en la península coreana.
Los Estados Unidos conceden
gran importancia a sus amistosas relaciones con Japón y continuarán
desarrollando sus estrechos lazos ya existentes.
(…) los Estados Unidos
favorecen la continuación del alto el fuego entre India y Pakistán y la
retirada de todas las fuerzas militares al interior de sus propios territorios
y de sus propios bordes de la líneas de alto el fuego en Jammu y Cachemira (…)
Existen diferencias
esenciales entre China y los Estados Unidos en sus sistemas sociales y su
política exterior. No obstante, ambos países están de acuerdo en que los
países, sin tener en cuenta sus sistemas sociales, deben desarrollar sus
relaciones basándose en los principios de respeto a la soberanía y la
integridad territorial de todos los Estados, no agresión contra otros Estados,
no interferencia en los asuntos internos de los demás Estados, igualdad y
beneficio mutuo y coexistencia pacífica. Las disputas internacionales deben
arreglarse basándose en estos principios, sin recurrir al uso o la amenaza del
empleo de la fuerza. Los Estados Unidos y la República Popular China están
dispuestos a aplicar estos principios en sus relaciones mutuas. Teniendo en
cuenta estos principios sobre las relaciones internacionales, las dos partes
han manifestado que:
- El
progreso hacia la normalización de las relaciones entre China y los Estados
Unidos es interesante para todos los países.
- Ambos
desean reducir el peligro de un conflicto internacional militar
- Nadie
debería buscar la hegemonía en la región asiática del Pacífico y ambos se
oponen a los esfuerzos desplegados por cualquier otro país o grupo de países
para establecer tal hegemonía.
- Nadie está
preparado para negociar en nombre de una tercera área o para formar acuerdos
o compromisos con la otra, orientados hacia otros Estados.
Ambas partes opinan que irla
en contra de los intereses de los pueblos del mun do que cualquier gran
potencia se uniera con otra contra los demás países o que los países más
poderosos dividieran el mundo en esferas de interés.
Ambas partes han revisado
las graves disputas que datan de hace mucho tiempo entre China y Estados
Unidos. La parte china ha reafirmado su postura: la cuestión de Formosa
constituye el problema crucial que obstaculiza la normalización de relaciones
entre la China comunista y los Estados Unidos. El Gobierno de la República
Popular China es el único Gobierno legítimo de China. Formosa es una provincia
de China, que desde hace mucho tiempo hubiera debido reintegrarse a la tierra
madre. La liberación de Formosa es un asunto interno de China en el que ningún
otro país tiene derecho a inmiscuirse. Y deben retirarse de Formosa todas las
fuerzas e instalaciones norteamericanas.(...)
La parte norteamericana ha
declarado: Los Estados Unidos reconocen que todos los chinos de ambos lados
del estrecho de Formosa sostienen que no hay más que una China y que Formosa
forma parte de esta última. El Gobierno de los Estados Unidos no ataca dicha
postura. Reafirma su interés en que se llegue a un acuerdo pacífico del
problema de Formosa por los propios chinos. Teniendo en cuenta esta
perspectiva, afirma el objetivo final de la retirada de todas las fuerzas e
instalaciones militares norteamericanas en Formosa. Entretanto, reducirá
gradualmente sus fuerzas e instalaciones militares en Formosa una vez que
disminuya la tensión en la zona.
Ambas partes están de
acuerdo en que es conveniente ampliar la compresión entre los dos pueblos
(...) Ambas partes consideran que el comercio bilateral constituye otra rama
de la que pueden obtenerse mutuos beneficios, y están de acuerdo en que las
relaciones económicas basadas en la igualdad y el provecho mutuo redundan en
interés de los pueblos de los dos países (..) Ambas partes están de acuerdo en
que permanecerán en contacto a través de diversos conductos, con inclusión del
envío de un alto representante norteamericano a Pekín, de vez en cuando, para
concretar consultas con vistas a estimular la normalización de relaciones
entre los dos países y continuar intercambiando opiniones acerca de cuestiones
de interés común (...)
Shangai
27de febrero de 1972