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Los grandes conflictos de fondo
entre las potencias

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Galería de Imágenes - Inicios del Siglo XX
El emperador austríaco Francisco José

  Guillermo II y la Weltpolitik
  Las transformaciones del cambio de siglo y los conflictos entre las potencias
  El derrumbamiento de los sistemas bismarckianos y la formación de las alianzas enfrentadas
  Las crisis que precedieron el conflicto
  La crisis definitiva: el atentado de Sarajevo (verano de 1914)



Guillermo II y la Weltpolitik

El ascenso al trono alemán en 1890 de Guillermo II y la consiguiente destitución del anciano Bismarck como canciller supuso un cambio en la política exterior alemana a partir del cual se inició el proceso que finalmente llevó a la I Guerra Mundial.

Guillermo II abandonó el complejo sistema de alianzas construido por Bismarck, los sistemas bismarckianos, que había garantizado la paz en Europa durante casi veinte años e impulsó una política alemana de hegemonía mundial, la Weltpolitik.

Las transformaciones del cambio de siglo y los conflictos entre las potencias

Para comprender el camino que llevó a la Gran Guerra es necesario que reparemos en otras transformaciones de fondo que van alterar de manera decisiva el mundo que transitaba del siglo XIX al XX:

El ascenso de las potencias extraeuropeas, Estados Unidos y Japón, supuso el paso de un concierto europeo a un concierto mundial de potencias. Dos guerras en el tránsito de siglo ejemplifican esta transformación: la guerra hispano-norteamericana de 1898 y la guerra ruso-japonesa de 1905.

El cambio tecnológico propiciado por la Segunda Revolución Industrial trajo consigo un cambio en la correlación de fuerzas entre las potencias. La cada vez más poderosa Alemania desafió la ya larga hegemonía británica, este desafío se concretó en dos terrenos:

  • Rivalidad económica, en el terreno industrial, comercial y financiero. En 1896, se publica en Gran Bretaña el libro "Made in Germany"  de Ernest E. Williams, que supuso una verdadera señal de alerta ante la creciente competencia de la economía germana.
  • Rivalidad naval. La Weltpolitik necesitaba de una armada poderosa. Las leyes navales alemanas de 1898 y 1900 significaron un claro desafío a la hegemonía naval británica. El gobierno de Londres respondió en 1907 con la construcción de un nuevo tipo de acorazado, el Dreadnought. La respuesta germana no se hizo esperar. Las potencias se lanzaron a una verdadera carrera de armamentos navales.

El colonialismo exacerbó la pugna entre las potencias industriales europeas en busca de territorios y mercados. El imperialismo provocó que los roces entre las potencias desbordaran el marco europeo y tuvieran lugar prácticamente en cualquier parte del globo.

El colonialismo y el imperialismo agudizaron las tensiones económicas. Las potencias imperialistas tendieron a establecer economías cerradas con sus colonias, lo que llevó primero a una feroz lucha por territorios y, posteriormente, cuando el reparto estaba prácticamente hecho, a una guerra de aranceles. El proteccionismo fue otro elemento que enrareció las relaciones internacionales.

En este marco de creciente competencia entre las potencias, florecieron otras rivalidades, esencialmente de tipo territorial, que están en el origen de la Gran Guerra:

  • Rivalidad franco-germana, ineludible desde la anexión de Alsacia-Lorena por Alemania en 1870.
  • La creciente debilidad turca y el nacionalismo eslavo anti-Habsburgo incrementaron de manera significativa la rivalidad entre Rusia y Austria-Hungría por la hegemonía en los Balcanes.

Un último elemento que no debemos olvidar es la rivalidad psicológica entre los pueblos. El creciente nacionalismo fue sistemáticamente fomentado por la prensa y por las campañas de militares y grandes industriales. Los casos más evidentes se dieron en Francia, Alemania y Gran Bretaña. El odio al vecino fue más la norma que la excepción.