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Los Tratados de Paz y
la Sociedad de Naciones



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Galería de Imágenes - Primera Guerra Mundial
Caricatura alemana: Wilson, Clemenceau y Lloyd George
llevando a Alemania a la guillotina
 

  Los bandos enfrentados
  1914: La Guerra de Movimientos
  1915-1916: La Guerra de Posiciones
  1917: El momento clave de la guerra
  1918: El Desenlace
  La Conferencia de París (1919)
  Las posturas de los vencedores
  Los tratados de paz
      El Tratado de Versalles
      El Tratado de Saint Germain
      El Tratado de Trianon
      El Tratado de Neuilly
      El Tratado de Sèvres
  El problema soviético
  El aislamiento de los EE.UU.
  Unos malos tratados de paz
  La Sociedad de Naciones


Conclusión: unos malos tratados de paz

Los Tratados firmados tras la Conferencia de París no contribuyeron en absoluto a estabilizar la situación europea y mundial. Al rastrear las causas de la segunda guerra mundial, rápidamente nos encontramos con que los errores cometidos en los tratados que pusieron fin a la Gran Guerra fueron claves a la hora de desencadenar de nuevo los horrores de un conflicto mundial apenas veinte años después de la conclusión de la "guerra que pondría fin a todas las guerras".

Alemania

Alemania habia aceptado el armisticio tomando como base los "Catorce puntos" de Wilson. Sin embargo, se encontró con que no se le permitió participar en la Conferencia de Paz y se la trató duramente en la Paz de Versalles (El "diktat" de Versalles). La postura "dura" de Clemenceau se había impuesto.

El ser declarada "responsable del conflicto", las pérdidas territoriales en el este y las enormes reparaciones de guerra a las que se vio obligada fueron las cláusulas especialmente inaceptables para los alemanes.

Sin embargo, excepto algunas zonas de Renania temporalmente y la cuenca del Sarre, Alemania no fue ocupada militarmente y su poderío económico no sufrió una merma sustancial. La gran contradicción fue que el Tratado de Versalles trataba de imponer una paz muy dura a un estado que aún era muy poderoso.

En estas condiciones, agravadas por las dificultades de la posguerra, las posiciones "revanchistas" contra el Tratado de Versalles pronto se extendieron en Alemania. La falsa noción histórica de haber perdido la guerra no en el frente de batalla sino por "la puñalada por la espalda" de los demócratas, socialistas, judíos... que habían protagonizado la revolución de noviembre de 1918 se propagó entre los ámbitos ideológicos de la derecha alemana.

Italia

Tras la firma de los tratados de paz en Italia se repetía la frase "Hemos ganado la guerra, pero hemos perdido la paz". Así se resumía la generalizada sensación italiana de haber sido menospreciados en París y haber conseguido pocos beneficios tras haber perdido 460.000 vidas humanas durante el conflicto.

La no anexión de territorios en Dalmacia debido a la aplicación del principio de las nacionalidades en la nueva Yugoslavia y las exiguas conquistas coloniales causadas por el egoísmo franco-británico, hicieron que las anexiones del Trentino-Alto Adigio y la península de Istria (9.000 kilómetros cuadrados) parecieran muy poco a muchos italianos.

Europa Central y Oriental

La aplicación del principio de las nacionalidades a una realidad tan compleja étnica y linguísticamente como la de esta zona provocó una intrincada labor de diseño de fronteras tratando de separar lo que a menudo era inseparable. Las minorías nacionales fueron la regla en los nuevos estados surgidos en la región. La zona estaba llena de focos de conflicto.

Francia

Pese a imponer duras condiciones a Alemania, Francia no conseguirá que los países anglosajones se comprometieran a un pacto que garantizase su apoyo ante un eventual ataque alemán. La negativa norteamericana a firmar los tratados impidió esta aspiración francesa. 

La fragilidad de la posición francesa quedó clara en cuanto Hitler reinició el rearme alemán en la década de los treinta. Clemenceau había conseguido un tratado muy duro con Alemania, sin embargo, no había conseguido una situación de fuerza que permitiera su aplicación.

Estados Unidos

La hegemonía de los republicanos durante los años veinte marcó una clara tendencia aislacionista. La negativa a entrar en la Sociedad de Naciones llevó a un desentendimiento de los asuntos políticos europeos enormemente nocivo para la estabilidad mundial ya que EE.UU. era ya la primera potencia mundial.

No obstante, en el terreno económico los norteamericanos no optaron por el aislamiento. Su negativa a condonar las deudas de los aliados de la  Entente , en el lado negativo, o su intervención para solucionar el problema de las indemnizaciones de guerra de Alemania con el Plan Dawes de 1924, en el positivo, muestran como el aislacionismo no se dio en las cuestiones económicas.


U.R.S.S.   

Tras intervenir directamente y ayudar al Ejército Blanco durante el guerra civil, las potencias vencedoras optaron por establecer lo que se denominó cordón sanitario  en torno a la URSS comunista. Establecimiento de una serie de estados antisoviéticos que cercaran al nuevo estado soviético. Se trataba de impedir la expansión del comunismo y debilitar a la URSS.

La U.R.S.S. fue aislada y no se le permitió el ingreso en la Sociedad de Naciones. Otra gran potencia que quedaba fuera del concierto de naciones diseñado en París en 1919.

Desde la perspectiva histórica, parece cada vez más evidente que la gran perdedora de la primera guerra mundial fue Europa. Nuestro continente, que desde hacia varios siglos había impuesto su hegemonía en el mundo,  inició en 1914 un proceso de autodestrucción que permitirá a diversas potencias extraeuropeas, esencialmente a los Estados Unidos, alcanzar la hegemonía global.

La Sociedad de Naciones

El gran promotor de la idea, el presidente norteamericano Wilson, hizo que la Conferencia de París, que había iniciado sus sesiones el 18 de enero de 1919, aprobara una Resolución sobre la creación de una Sociedad de Naciones el día 25. En abril, la Conferencia aprobó el Pacto de la Sociedad de Naciones, que fue anexado a los diversos tratados de paz. Entró en vigor el junio de 1919, cuando se firmó el Tratado de Versalles.

La nueva Sociedad fijó su sede en Ginebra (Suiza). Sus principales instituciones eran una Asamblea General, un Consejo, del que eran miembros permanentes las grandes potencias, y un Secretario General, encargado dirigir los más de 600 funcionarios que trabajaban para la Sociedad.

Teniendo como como objetivo esencial el mantenimiento de la paz, la Sociedad buscó garantizar la protección de los pequeños países ante las grandes potencias. Se trataba de crear un nuevo orden internacional basado en el principio de la seguridad colectiva. El artículo 10º del Pacto consagraba este principio: 

"Los miembros de la Sociedad se comprometen a respetar y a mantener contra toda agresión exterior la integridad territorial y la independencia política presente en todos los miembros de la Sociedad. En caso de agresión, de amenaza o de peligro de agresión, el Consejo determinará los medios para asegurar el cumplimiento de esta obligación."

La Sociedad de Naciones consiguió algunos éxitos en su labor, ayudó a solventar pacíficamente algunos conflictos en el período inmediato de posguerra y tuvo su apogeo en el período 1924-1929 (Tratado de Locarno, 1925, Ingreso de Alemania en la Sociedad, 1926, Pacto Briand-Kellogg, 1928), sin embargo, cuando la situación internacional se enturbió tras la depresión de 1929, la Sociedad de Naciones se mostró totalmente incapaz de mantener la paz.

¿Cuáles son las razones del fracaso de la Sociedad de Naciones? Todos los historiadores coinciden en dos:

Ausencia de potencias clave en el concierto mundial:

  • EE.UU. se negó a entrar en 1920 y nunca participó.
  • A Alemania se le negó el ingreso en principio, tras el Tratado de Locarno, se adhirió en 1926, para salir de nuevo inmediatamente después del ascenso de Hitler en el poder en 1933.
  • A la URSS también se le negó el ingreso, accedió en 1934 y fue de nuevo expulsada en 1939.
  • Japón se marchó en 1933 e Italia en 1936.

Falta de medios económicos o militares para imponer sus resoluciones.