4. China: la gran potencia económica emergente

La muerte del “Gran Timonel” desencadenó la lucha por el poder en el partido comunista. Muy rápidamente se vio que el tiempo de las utopías revolucionarias maoístas había pasado. Deng Xiaoping, veterano líder comunista que representaba la facción moderada, retomó una posición dominante en el partido y consiguió que el Congreso del PCCh en 1978 adoptara una política de reforma económica y apertura al exterior. Es lo que Deng Xiapoping denominó la política de las “Cuatro Modernizaciones” (agricultura, industria, ciencia y defensa).

Los radicales maoístas que habían dirigido al país durante la Revolución Cultural se agrupaban bajo la dirección de lo que se vino en denominar la “Banda de los Cuatro”, dirigida por la viuda de Mao, Jian Qing. En 1980, fue despojada de todos sus cargos y juzgada en un juicio televisado. La suerte de Jian Qing, quién se suicidó al salir de la cárcel en 1991, mostraba claramente en que dirección se encaminaban los acontecimientos en China. Paralelamente a la caída en desgracia de las corrientes más extremistas, muchos dirigentes marginados o represaliados durante la Revolución Cultural retornan a posiciones de poder. Los moderados se asentaron en el poder bajo la dirección de Deng Xiaoping. Sus protegidos Zhao Ziyang y Hu Yaobang fueron nombrados, respectivamente, primer ministro en 1980 y presidente del PCCh en 1981.

La inicialmente cautelosa reforma de la economía china se había puesto ya en marcha a medidos de 1979. Consistió básicamente en una gradual apertura al exterior –se autoriza bajo condiciones más bien restrictivas, la entrada de capital extranjero-, en el aumento de peso de la producción privada en el sector agrario y en la descentralización de la producción industrial. Más tarde, la reforma se intensificaría mediante la progresiva sustitución en áreas crecientes de la economía de las directrices administrativas por el mercado libre. Los resultados positivos resultaron evidentes ya durante la primera década de reformismo económico: en la década de los ochenta, la economía china crecía a una tasa media anual superior al 7%, mientras que el producto per capita lo hacía casi al 6%. Unas tasas inimaginables –duplican una magnitud dada en poco más de diez años- hasta entonces y que rápidamente se tradujeron en mejoras del nivel de vida de sectores importantes de la población.

El crecimiento económico se sustenta en una de las herencias más positivas del régimen comunista. China, que en los años treinta tenía un 80% de analfabetos, contaba con el 81% de su población alfabetizada en el año 2001. Otra medida social de gran trascendencia fue la “política del hijo único” establecida en 1979 por Deng Xiaoping. La perspectiva de que la población china ascendiese a dos mil millones de habitantes en 2030 llevó a las autoridades a establecer medidas drásticas que han tenido un indudable éxito. Los padres que se niegan a cumplir la norma del hijo único se exponen no sólo a multas y a la imposibilidad de escolarizar al resto de su progenitura, sino, sobre todo, a la condena de su comportamiento por parte del resto de la sociedad.

Los trepidantes cambios económicos y sociales tuvieran rápidamente reflejo en las inquietudes políticas de una población más urbana, rica y culta que en la época de Mao. En la primavera de 1989, durante el entierro de Hu Yaobang, símbolo de las corrientes más liberales de la dirección comunista, se inician en Beijing una serie de manifestaciones estudiantiles. Muy pronto, empezaron a oírse críticas a Deng Xiaoping, a quién se le acusaba de impedir la adopción de reformas políticas liberalizadoras. La protesta alcanzó su apogeo en mayo y junio cuando miles de estudiantes, apoyados por otros sectores de la población, acamparon durante días en la Plaza de Tiananmen, reclamando democracia y libertades políticas.

El partido se dividió ante la nueva situación. Finalmente, el sector más duro, apoyado por el viejo Deng Xiaoping, se impuso y el ejército, utilizando tanques y ametralladoras, despejó la plaza. Más de tres mil personas murieron en la masacre.

La represión política no significó el fin de las reformas económicas. El nuevo primer ministro, Jiang Zemin, a la vez que mantuvo férreamente la dictadura política, aceleró la apertura y la liberalización económica.
 

 

Introducción

La URSS y las democracias populares (1945-1953)

La URSS de Jruschov a Gorbachov (1953-1991)

Las “democracias populares” (1953-1989)

El fin del comunismo soviético

La revolución comunista en China

La China comunista de Mao

China tras Mao:
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