6. El mundo en 1945

6.1. El coste de la guerra: pérdidas humanas y materiales

El coste de la Primera Guerra Mundial, que había parecido exorbitante a los contemporáneos, acabaría resultando pequeño comparado con el de la Segunda. Nunca antes había sufrido la humanidad unas pérdidas humanas y materiales de tales dimensiones en un período tan breve. Tampoco se había dedicado con anterioridad un volumen semejante de recursos económicos al esfuerzo bélico.

No hay unanimidad en el balance de pérdidas humanas. Ahora bien, todas las estimaciones arrojan resultados escalofriantes. Al menos 16 millones de militares y 26 de civiles fallecieron a causa del conflicto. La factura se vio incrementada por el elevado número de heridos y discapacitados permanentes. En términos absolutos, los países con pérdidas humanas más elevadas fueron la URSS, China y Alemania. En términos proporcionales, sin embargo, las dos primeras posiciones las ocupan Polonia y Lituania. Asia, que, relativamente, había tenido pocas víctimas durante la Gran Guerra, sufrió también intensamente los horrores de una guerra que tuvo consecuencias mucho más lesivas para la población civil que ninguna otra anterior. Campos de exterminio de minorías étnicas (judíos, gitanos y otros) y bombardeos aéreos masivos de ciudades –bombas atómicas en Hirsohima y Nagasaki incluidas- y de centros industriales constituyeron trágicas novedades que incrementaron sustancialmente la mortalidad de la población no combatiente. El desplazamiento forzoso de millones de personas, principalmente en Europa, vino a añadir dramatismo al desolador panorama al que se enfrentaban los supervivientes de la Segunda Guerra Mundial.

El alcance casi planetario del teatro de operaciones bélicas y la duración del conflicto explican que la movilización de recursos humanos (probablemente más de 100 millones de ciudadanos de unos 60 países) y materiales no tuviera precedentes. A ello contribuyó también la aplicación generalizada de los avances técnico-científicos al armamento (aviación, carros de combate, cohetes autopropulsados, bombas atómicas, etc.). El coste directo del conflicto en gastos militares se ha calculado en un billón de dólares de la época; esto es, algo así como cinco veces el producto anual de la los EEUU, la mayor economía mundial por entonces. Se trata de una estimación claramente a la baja, pues no incluye el valor de las viviendas, instalaciones industriales e infraestructuras de transporte (carreteras, vías férreas, etc.) destruidas. Tampoco se tiene en cuenta otros costes (financieros, pensiones, etc.). Durante la fase de máxima actividad militar, algo más de un tercio del producto mundial se destinaba a fines bélicos. La victoria de los Aliados frente al Eje se debió en buena medida a la superioridad económica norteamericana. La intensidad del esfuerzo bélico realizado por los EE UU es puesta de manifiesto por los siguientes datos: en 1945, el gasto militar del gobierno federal equivalía al 37,5% del PIB y al 89,5% del gasto total. Los préstamos de EEUU a Gran Bretaña y la URSS también resultaron decisivos para la victoria aliada.


6.2. El nuevo mapa del mundo

A diferencia de lo que ocurrió tras la primera guerra mundial, en 1945 no hubo un cambio generalizado de las fronteras.

En Europa, la Unión Soviética fue la gran beneficiada al desplazar su frontera occidental más de doscientos kilómetros hacia el oeste, recuperando lo perdido en 1918. Estas anexiones “empujaron” a Polonia en la misma dirección: los polacos cedieron territorio a la URSS y a cambio obtuvieron importantes regiones de la zona oriental de Alemania. Alemania fue la gran perdedora. Además de ser dividida en cuatro zonas de ocupación (soviética, norteamericana, británica y francesa) cedió más de cien mil kilómetros cuadrados a Polonia y la URSS. La otra potencia del Eje, Italia, perdió sus colonias y la península de Istria que se anexionó Yugoslavia.

En Asia, Japón vio desaparecer su imperio y tuvo que abandonar los territorios que controlaba en China, Corea y la isla de Formosa (Taiwán).

Esta ligera modificación de fronteras se vio acompañada de desplazamientos masivos de población. Entre once y doce millones de alemanes abandonaron sus hogares en la zona oriental de Europa (URSS, Polonia, Sudetes en Checoslovaquia, Balcanes) y marcharon hacia lo que quedaba de Alemania. Aproximadamente dos millones de polacos de la antigua Polonia oriental fueron reinstalados en las regiones occidentales arrebatadas a Alemania. Medio millón de finlandeses abandonaron las regiones anexionadas por la URSS y una parte importante de los húngaros que vivían en Eslovaquia tuvieron que salir del país. En el continente asiático, siete millones de japoneses dispersos por su antiguo imperio tuvieron que retornar al archipiélago nipón.

6.3. La Organización de las Naciones Unidas

A propuesta de Roosevelt, la Conferencia de Yalta decidió crear una Organización de las Naciones Unidas (ONU) que sustituyera a la Sociedad de Naciones. En abril de 1945 se reunió una Conferencia en San Francisco a la que acudieron delegaciones de cincuenta países. Tras dos meses de debates, la Conferencia aprobó la Carta de las Naciones Unidas el 25 de junio. En ella se proclamaba los cuatro grandes objetivos de las Naciones Unidas: mantener la paz y la seguridad internacional, fomentar las relaciones amistosas entre los países, fomentar la cooperación internacional en todos los ámbitos y servir de centro impulsor que armonizase los esfuerzos de las naciones para conseguir estos propósitos.

Partiendo de la experiencia de la Sociedad de Naciones, la ONU trató de eliminar las razones de su fracaso. La organización debía ser realmente universal, debía poseer un mecanismo que le permitiera intervenir en las crisis mundiales, debía entender en temas económicos, sociales y culturales y, por último, debía configurarse como la defensora de los derechos humanos y de los derechos de los pueblos.

La ONU se dotó de unas instituciones entre las que destaca el Consejo de Seguridad, su órgano principal y de mayor poder decisorio. El Consejo tenía la potestad de adoptar resoluciones obligatorias para los Estados miembros. Las cinco potencias vencedoras de la guerra (EEUU, la URSS, Gran Bretaña, Francia y China) tendrían derecho de veto sobre cualquier resolución. La ONU nació en medio de grandes expectativas, sin embargo, la ruptura entre los Aliados con el inicio de la guerra fría bloqueó el funcionamiento del Consejo de Seguridad, a través del uso del derecho de veto de las grandes potencias enfrentadas, y paralizó en gran medida a la organización.

6.4. El orden económico mundial: Bretton Woods

Hacia el final de la guerra los aliados llevaban ya tiempo preocupándose por el orden económico internacional que se instauraría cuando finalizase la contienda. La comunidad internacional, liderada por EE.UU. y Gran Bretaña, había aprendido de los errores cometidos tras la Primera Guerra Mundial y durante la crisis económica de los años treinta. Los dirigentes norteamericanos esta vez sí asumieron el protagonismo que su reforzada posición política, militar y económica le confería y que habían rechazado en la anterior posguerra. La cooperación internacional en materia económica sustituyó a las políticas de «sálvese quien pueda» del período interbélico.

En 1944 se celebró, en Breton Woods, New Hampshire, Estados Unidos, la Conferencia Monetaria y Financiera Internacional. Los acuerdos que en ella se alcanzaron resultaron decisivos para la configuración económica del mundo de postguerra, con la exclusión del bloque comunista.

Especial importancia han tenido el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que todavía hoy desempeñan un papel destacado en la economía internacional. Al Fondo Monetario Internacional se le asignó la tarea de velar por el buen funcionamiento del sistema de pagos entre países que debería constituir el marco adecuado para el relanzamiento de las relaciones económicas (comerciales, financieras, etc.) internacionales. El Banco Mundial se dedicó inicialmente a financiar la reconstrucción de una Europa que, a diferencia de los EE.UU., atravesaba una situación económica de extrema dificultad como consecuencia de la guerra: la penuria, incluso en forma de escasez extrema de alimentos y otras necesidades básicas (vivienda, vestido, etc.), era general entre la población del continente.

Especialmente difícil era la situación de unos 40 millones de desplazados, sin contar los millones de alemanes huidos del este de Europa para evitar caer en manos de las tropas soviéticas ni los de trabajadores extranjeros llegados, de grado o por fuerza, a Alemania durante la guerra. Al alivio de esos agudos problemas contribuyó, la UNRRA (Administración de Naciones Unidas de Socorro y Reconstrucción), antecedente directo del ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) contemporáneo.

Autor: Rafael Dobado González

 

Introducción

Los virajes hacia la guerra
(1931-1939)

La guerra europea
(1939-1941)

La guerra mundial
(1941-1943)

La victoria de los aliados
(1943-1945)

El nuevo orden impuesto por las potencias del Eje

El mundo tras la guerra

Textos históricos

Cuestionarios y ejercicios

Historia del mundo
en el siglo XX

Historia de las relaciones
internacionales en el siglo XX

 


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