5. El nuevo orden impuesto por las potencias del Eje

Las victorias alemanas y japonesas durante la primera fase de la guerra llevaron al establecimiento de un nuevo orden en los territorios conquistados. En ambos casos se basó en la dominación cruel de los pueblos sometidos.

El nuevo orden en Europa

El fundamento racista del nacionalsocialismo se reflejó claramente en el Tercer Reich (Imperio) nacido tras las conquistas hitlerianas. Las zonas conquistadas en el este constituían el “espacio vital” que la raza aria alemana, la raza de los señores, necesitaba para asentarse. Desde la conquista de Polonia, Heinrich Himmler, jefe de las SS, se puso al frente de la política de limpieza racial en la Europa oriental.

En primer lugar, se trataba de evacuar a los pueblos eslavos, razas inferiores, para reasentar población germánica. Tras la conquistas de la URSS, Hitler soñó con un mundo en el que polacos, ucranios y rusos se convirtieran en mano de obra esclava al servicio de campesinos alemanes que se asentarían y germanizarían el oriente europeo. Este proceso de esclavización se inició muy pronto, durante la guerra la falta de mano de obra en Alemania llevó a que millones de europeos fueran forzados a trabajar en las fábricas germanas. Entre otros, cuatro millones de soldados soviéticos y dos millones de franceses sufrieron este destino.

Sin embargo, el propósito más siniestro de la política nazi en los territorios ocupados se dirigió contra el pueblo judío. Desde un principio, las fuerzas especiales de las SS (Einsatzgruppen), creadas por Reinhard Heydrich, se encargaron de detener y hacinar en ghettos a la población judía polaca. En junio de 1941, tras la invasión de la Unión Soviética, los Einsatzgruppen recibieron nuevas órdenes. Se trataba de detener a los judíos en las aldeas soviéticas, ejecutarles y enterrarles en fosas comunes que los mismos asesinados debían cavar.

La conquista de la Europa oriental había puesto bajo el dominio nazi a millones de judíos. Aunque se calcula que las fuerzas especiales de las SS asesinaron a un millón de hebreos, para la dirección nazi no era suficiente. En enero de 1942, un grupo de jerarcas nazis se reunieron en una villa a orillas del bucólico lago berlinés de Wannsee. Allí se decidió emprender la “solución final” del problema judío, es decir, la aniquilación de la población judía europea en campos de exterminio. El Holocausto costó la vida de entre cinco y seis millones de judíos ejecutados, gaseados, muertos en experimentos médicos o simplemente muertos de hambre y enfermedad en los campos nazis. El más célebre de estos campos fue el de Auschwitz-Birkenau en Polonia. La barbarie humana llegó a una de sus más altas cotas.

No sólo los judíos sufrieron el odio racial nacionalsocialista, se calcula que otros nueve o diez millones de personas murieron por el terror nazi. Los pueblos eslavos (polacos, bielorrusos, ucranios, rusos…) y los gitanos fueron las principales víctimas. El cuarenta por ciento del millón de gitanos europeos fueron exterminados. Entre tres o cuatro millones de prisioneros soviéticos murieron prisioneros del ejército alemán. También los homosexuales fueron duramente perseguidos por un régimen que les consideraba Untermenschen (infra-hombres).

El nuevo orden en Asia

Bajo el eslogan de “Asia para los asiáticos”, los japoneses trataron de ganarse el apoyo de las poblaciones conquistadas a lo que denominaron “Gran esfera de coprosperidad del Asia oriental”. En la realidad, las autoridades niponas se comportaron de forma similar, cuando no peor, a los colonizadores europeos.

Los territorios conquistados fueron sometidos a una sistemática explotación económica en beneficio del esfuerzo de guerra japonés. En Indochina se calcula que murieron de hambre un millón de personas en 1944-1945 por las requisas de arroz del ejército japonés.

La ocupación japonesa fue cruel con la población de los territorios ocupados. La matanza de Nankín en 1937 durante la guerra chino-japonesa, los 800.000 coreanos que fueron forzados a trabajar en Japón o la conversión de decenas de millares de coreanas o filipinas en “mujeres de confort”, prostitutas forzadas, para el ejército nipón son algunos ejemplos de la realidad del nuevo orden japonés en Asia.

La respuesta de los Aliados

La ideología criminal de los nazis y la brutalidad militarista japonesa no deben ocultar la magnitud del horror desplegado por los Aliados durante la guerra.

Las tropas soviéticas trataron con enorme brutalidad a la población alemana en 1945. Las violaciones masivas de mujeres germanas fueron la norma. Finalmente las autoridades del Ejército Rojo tuvieran que tomar medidas disciplinarias para poner coto a los desmanes.

Británicos y norteamericanos emprendieron bombardeos masivos sobre las ciudades alemanas que tuvieron a la población civil como principal víctima. El bombardeo de Dresde en febrero de 1945 costó la vida de decenas de miles de personas en una ciudad llena de refugiados civiles y sin interés militar.

El horror de la guerra se vino a condensar en su acto final: el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945. Solo dos bombas causaron más de doscientos mil muertos. El mundo entraba en una nueva era donde la capacidad de destrucción alcanzaba niveles inimaginables pocos años antes.

 

 

Introducción

Los virajes hacia la guerra
(1931-1939)

La guerra europea
(1939-1941)

La guerra mundial
(1941-1943)

La victoria de los aliados
(1943-1945)

El nuevo orden impuesto por las potencias del Eje

El mundo tras la guerra

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Historia del mundo
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