Introducción.

Con el inicio de la Primera Guerra Mundial concluyó una prolongada fase de prosperidad y estabilidad económicas que sería intensamente añorada durante el complicado período de entreguerras posterior. Las consecuencias económicas del mayor conflicto bélico conocido hasta entonces por la humanidad y de los tratados de paz subsiguientes resultaron tan negativas como difíciles de manejar. En menos de cinco años, la Gran Guerra produjo una drástica alteración del panorama económico de las décadas precedentes.

El retorno a la normalidad prebélica se retrasó más de lo esperado. Para cuando se logró, las nuevas circunstancias distaban mucho de ser las que habían imperado durante la belle époque, el período anterior a la primera guerra mundial. Poco tardó en estallar la peor crisis económica de la edad  contemporánea: la gran depresión de los años treinta. Una crisis que no pudo evitar ninguna de las grandes economías occidentales. Tampoco, al menos en alguna medida, la mayor parte de las del resto del mundo.

Al igual que su intensidad, la recuperación de la crisis fue desigual según los países. En general, aquellos que abandonaron antes la ortodoxia económica lograron un más pronto restablecimiento de los niveles de actividad económica y de empleo.

Las dos principales víctimas económicas de este difícil período fueron el crecimiento y la globalización. Entre 1913 y 1950, la economía mundial creció a una tasa claramente inferior a la de 1870-1913 y, especialmente, a la de 1950-1973. El nacionalismo económico alteró sustancialmente el globalizado panorama económico anterior a la Gran Guerra. Migraciones, movimientos de capital e intercambios de bienes y servicios experimentaron un espectacular retroceso a los años de la Primera Globalización. Por el contrario, el papel del Estado en la economía, ya fuese a través del gasto público o de la regulación, aumentó.

A diferencia de lo que ocurriría tras la Segunda Guerra Mundial, la falta de cooperación económica internacional, esto es, la política del “sálvese quien pueda”, ralentizó la recuperación posbélica, así como profundizó y prolongó la crisis.

Durante este período se alteraron las posiciones relativas de las economías de los países desarrollados. En general, los contendientes europeos que habían protagonizado la Primera y la Segunda Revolución Industrial no salieron bien parados. Lo contrario ocurrió con la periferia europea, en particular la septentrional, y Japón. Algunos países de América Latina encontraron en este período la ocasión para iniciar, con éxito desigual, procesos de industrialización.

Autor: Rafael Dobado González
 

 

Introducción

Los problemas de la posguerra(1919-1924)

Los "felices años veinte"

La gran depresión
de los años treinta

Textos históricos

Cuestionarios y ejercicios

Historia del mundo
en el siglo XX

Historia de las relaciones
internacionales en el siglo XX

 


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