8. Conclusión

A fines de los años treinta, cuando la última de las grandes purgas había llegado a su fin, la Rusia soviética entraba en su tercera década de existencia.

La Revolución de 1917 había creado el primer sistema económico socialista basado en la planificación central. Esta alternativa al capitalismo resultó extraordinariamente eficaz para la industrialización acelerada de una economía agraria, como era la de la Rusia zarista.

Desde finales de los años veinte, sin reparar en costes y eliminado cualquier disidencia, el Estado soviético se entregó a la movilización de los ingentes recursos necesarios para modernizar en breve plazo la economía de la URSS. La política de industrialización acelerada había llevado a un rápido crecimiento del sector secundario y nuevas ciudades industriales surgieron a lo largo del país. Los campesinos expulsados de la tierra por la colectivización engrosaban una creciente clase obrera.

El coste social, sin embargo, había sido brutal. Millones murieron por la represión o por el hambre. Centenares de miles, quizá millones, sufrían en los campos de concentración del Gulag.

Stalin culminó en los años treinta la construcción de una de las grandes dictaduras totalitarias del siglo XX. Esta dictadura se estableció en un país, Rusia, con una cultura política autocrática. El absolutismo y la tiranía habían caracterizado al estado ruso desde su emancipación de los Mongoles en el siglo XV.

Con ese pasado histórico detrás,
Lenin y el propio Trotsky demostraron muy pronto su capacidad de suprimir brutalmente cualquier oposición a la revolución. La dictadura soviética fue la consecuencia lógica de una teoría, la marxista, convertida por Stalin en marxismo-leninismo, que queriendo en principio liberar a las clases más humildes de su explotación, se había transformado en la doctrina oficial de un régimen totalitario.

El estado soviético iba a enfrentarse a principios de la década de los cuarenta a la prueba más dura de su existencia: la agresión de la Alemania nazi. Stalin y el pueblo soviético, aliado con las potencias democráticas anglosajonas, tuvo un papel clave en la derrota del III Reich y la Unión Soviética se convirtió en 1945 en una de las dos grandes superpotencias mundiales. Las siguientes décadas estuvieron marcadas por la influencia en el mundo del estado alumbrado por
Lenin en 1917.

 

Introducción

La autocracia zarista

La revolución de marzo de 1917

La revolución bolchevique de
noviembre de 1917

La guerra civil y el comunismo de guerra

El nuevo estado soviético

La sucesión de Lenin

La dictadura de Stalin

Los planes quinquenales y la colectivización de la agricultura

El estalinismo: una dictadura totalitaria

Una sociedad modelada por el terror

Conclusión

Textos históricos

Cuestionarios y ejercicios

Historia del mundo
en el siglo XX

Historia de las relaciones
internacionales en el siglo XX

 


2010 © Juan Carlos Ocaña

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