6. La sucesión de Lenin

Tras el fracaso del “comunismo de guerra”, la NEP permitió la recuperación económica del país.
Lenin, sin embargo, no pudo verlo. Tras sufrir un atentado en 1918, su salud se deterioró rápidamente y murió en enero de 1924. La lucha por su sucesión entre los dirigentes bolcheviques se saldó con el triunfo de Stalin. Trotsky, su principal oponente, tuvo que abandonar el país.

Uno de los grandes problemas de cualquier dictadura es como regular la sucesión en el poder. Lenin era la única persona cuya autoridad era unánimemente aceptada en la dirección comunista. Tras su muerte, Liev Trotsky y Iósif Stalin, dos personajes bien diferentes, se enfrentaron por el control del partido comunista y del estado soviético.

Trotsky (Liev Davidovich Bronstein) era un magnífico orador, un importante intelectual y un enérgico organizador que había conseguido que el Ejército Rojo saliera victorioso en la guerra civil. Su egocentrismo y arrogancia contrastaban con la astucia y el espíritu calculador de su rival. Stalin (Iósif Vissarionovich Dzhugashvili) era georgiano y su oratoria en ruso, su segunda lengua, no era especialmente brillante. Sin embargo, siempre había sido fiel a Lenin y desde 1917 se había dedicado al trabajo organizativo en el partido. Era una labor mucho menos brillante que la de Trotsky, pero mucho más práctica. La nueva burocracia que dominaba el estado soviético, los apparatchiks, estaba bajo su férreo control y éste será finalmente el factor determinante que le lleve al poder.

En 1922, el diario oficial del partido, la Pravda (“Verdad”), publicaba una breve noticia anunciando el nombramiento de Stalin como Secretario General del Partido Comunista. Ese cargo, en principio anodino y burocrático, se convirtió en el centro del poder en la Unión Soviética hasta su disolución en 1991.

Al morir
Lenin, Stalin empezó a construir una verdadera “religión” secular: el leninismo. El mejor ejemplo del nuevo culto a Lenin fue el que la ciudad de San Petersburgo o Petrogrado cambiara su nombre a Leningrado, la ciudad de Lenin.

Apoyándose en ese vínculo con el pasado,Stalin venció fácilmente en su pugna con Trotsky. Era mejor organizador, más hábil en manipular la opinión, y, sobre todo, contó con el pleno apoyo del aparato del partido. Trotsky, que había sido privado de sus cargos políticos y militares en 1925, fue finalmente expulsado de la Unión Soviética en 1929. Para esa fecha, Stalin había establecido su dictadura.

 

Introducción

La autocracia zarista

La revolución de marzo de 1917

La revolución bolchevique de
noviembre de 1917

La guerra civil y el comunismo de guerra

El nuevo estado soviético

La sucesión de Lenin

La dictadura de Stalin

Los planes quinquenales y la colectivización de la agricultura

El estalinismo: una dictadura totalitaria

Una sociedad modelada por el terror

Conclusión

Textos históricos

Cuestionarios y ejercicios

Historia del mundo
en el siglo XX

Historia de las relaciones
internacionales en el siglo XX

 


2010 © Juan Carlos Ocaña

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