4.3. Asia: el nuevo centro geoestratégico del mundo


Hasta 2001-2005, EEUU y las otras potencias occidentales han estado ante todo preocupados por el terrorismo yihadista y por la situación en Oriente Medio. La situación en Europa, una vez acabada la guerra en la antigua Yugoslavia, había pasado a un segundo plano, mientras que zonas como África o América Latina quedaban fuera de las preocupaciones de los estrategas y estudiosos de Washington y otras capitales occidentales. Sin embargo, en los últimos años se ha hecho evidente que el nuevo centro geoestratégico del mundo, el espacio en el que van a dirimir las grandes contradicciones entre las potencias va a ser el continente en ascenso: Asia.

La atención del mundo se dirige hoy al nuevo protagonismo de China Popular: a su crecimiento económico, a su modernización militar y a su nuevo activismo político. El ascenso chino está haciendo que EEUU, hasta ahora la potencia hegemónica en el continente, y los demás países asiáticos reconsideren sus posiciones en un clima de incertidumbre.

Desde 2005, Washington ha empezado a considerar a China como el rival más importante. En febrero de 2006, las autoridades norteamericanas señalaron que China es el país “con el mayor potencia para competir militarmente con EEUU”. Estas afirmaciones se plantean pensando en el futuro, ya que en esos momentos los norteamericanos seguían manteniendo una clara hegemonía militar en Asia y en el resto del mundo.

Washington a optado por lo que podríamos denominar una nueva “política de contención” contra China. Para ello, EEUU ha buscado consolidar y reactivar su red de alianzas en Asia:

  • Con Japón, su aliado preferente en el continente. Este país, que parece recuperado de la larga recesión económica de los años noventa, tiene una larga historia de enfrentamientos y desconfianza con China. Washington, en un cambio histórico de su política, anima al gobierno de Tokio a incrementar su esfuerzo militar y su implicación en los conflictos internacionales, dando por muertas las limitaciones que los propios norteamericanos introdujeron en la Constitución japonesa de 1946. Una nueva señal de la velocidad a la que está cambiando la escena internacional en los inicios del siglo XXI.

  • Con Corea del Sur, un aliado histórico pero con el que Washington no coincide plenamente. El gobierno de Seul tiene dos prioridades: la reunificación con Corea del Norte comunista y el mantenimiento de buenas relaciones con Beijing, la gran potencia emergente con la que tendrá que convivir en el futuro. Estas dos prioridades le alejan relativamente de la política norteamericana. Posiblemente en el futuro Corea del Sur oscilará en su política internacional entre Washington y Beijing.

  • Con India, un país que durante la guerra fría fue fundador del Movimiento de los Países No Alineados y siempre estuvo próximo a la URSS. El acercamiento de Washington a Nueva Delhi ha sido uno de los cambios geopolíticos más destacados de los últimos años. Bush no dudó en visitar la India en 2006 y firmar un acuerdo de cooperación nuclear.

En este nuevo contexto, el gobierno de EEUU ha iniciado una nueva aproximación a uno de los grandes problemas de Asia: el conflicto entre India y Pakistán por la región india de Cachemira, poblada mayoritariamente por musulmanes. EEUU, que apoyó históricamente a Pakistán, empieza a tener una actitud de equidistancia, sobre todo teniendo en cuenta que, como vimos anteriormente, hay grupos yihadistas que atacan la India con una cierta complacencia por parte de Pakistán.

En definitiva, el dinamismo económico, militar y diplomático de China está cambiando la situación geopolítica en el continente con una enorme rapidez. Estados Unidos ha optado por estrechar sus lazos históricos con Japón, tratar de mantener a Corea del Sur como aliada y atraer a su órbita a una India que inicia su despegue económico.

Beijing ha visto con aprensión estos movimientos de EEUU y sus vecinos y ha reaccionado. En 2001, nació la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), integrada por China, Rusia y las antiguas repúblicas de la URSS en Asia Central (Kazajitán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán), una organización basada en temas de seguridad y terrorismo.

A pesar de que la declaración fundacional de la Organización de Cooperación de Shanghai afirma que no es una alianza contra otras naciones, la mayoría de los observadores consideran que uno de los objetivos principales de la OCS es servir de contrapeso a EEUU y evitar conflictos que permitan la intervención estadounidense en regiones limítrofes con Rusia y China.

El gran desafío de los próximos años será evitar que las relaciones internacionales en Asia no caminen hacia una nueva guerra fría en la que, en torno a EEUU y China, se organicen unas relaciones internacionales basadas más en el enfrentamiento que en la cooperación.

Los grandes focos de tensión                                                         Los confictos por el petróleo

 

Introducción

Los cambios políticos en los grandes centros de poder mundial: EEUU

Europa

Rusia: la evolución autoritaria

Asia: China, India y Japón

Las dificultades de la normalización democrática: América Latina.

La inestabilidad permanente: África

Los conflictos internacionales en los inicios del siglo XX: la amenaza yihadista

Los grandes focos de tensión: Oriente Medio, Afganistán e Irán

Asia: el nuevo centro geoestratégico del mundo

Los conflictos por el petróleo en Asia Central

Textos históricos

Cuestionarios y ejercicios

Historia del mundo
en el siglo XX

Historia de las relaciones
internacionales en el siglo XX

 


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