4.2. Los grandes focos de tensión: Oriente Medio, Afganistán e Irán


Oriente Medio, la región donde se concentran las mayores reservas de petróleo del mundo, ha seguido siendo la zona de máxima tensión internacional. Veamos algunos de los principales conflictos que se han desarrollado tras el fin de la guerra fría.

El Irak de Saddam Hussein quedó en una situación económica muy precaria tras su larga guerra contra el Irán de Jomeini (1980-1988). El dictador iraquí sobrevaloró sus fuerzas y tomó una decisión muy arriesgada: en julio de 1990 se anexionó el vecino estado de Kuwait, otro gran productor de petróleo. La posibilidad de que Saddam se hiciera con gran parte de la producción mundial de petróleo desencadenó la reacción de la comunidad internacional, dirigida por EEUU. El 17 de enero de 1991, se inició la guerra del Golfo con el bombardeo de Bagdad que, por primera vez en la historia, era trasmitido en directo al mundo por la cadena CNN. La resistencia iraquí pronto se derrumbó y las tropas de la coalición dirigida por EEUU liberaron fácilmente Kuwait en febrero de ese año.

EEUU no se decidió a acabar con el régimen de Saddam Hussein  y las tropas norteamericanas permanecieron inmóviles mientras Saddam reprimía brutalmente las rebeliones de kurdos y chiítas en el interior de Irak.

Tras la Guerra del Golfo se abrió un período de optimismo en la región que tuvo su mayor reflejo en el inicio de negociaciones entre Israel y la Organización de Liberación de Palestina (OLP) de Yasser Arafat. Una Conferencia sobre la Paz en Oriente Próximo, celebrada en Madrid en octubre de 1991, pareció abrir el camino hacia la paz. En 1994, Yasser Arafat volvió a Palestina y se estableció la Autoridad Nacional Palestina, gobierno con poderes muy limitados en Gaza y Cisjordania, territorios ocupados por Israel en 1973. Las esperanzas, sin embargo, se han visto completamente frustradas. El proceso de paz ha descarrilado completamente, la violencia continua y, en 2007, ha estallado una verdadera guerra civil entre los palestinos, que ha llevado a la formación de dos entidades separadas: Gaza bajo los islamistas de Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica) y Cisjordania bajo un gobierno más secular de Fatah, la principal organización de la antigua OLP.

Con el proceso de paz en Palestina en vías hacia el fracaso, los ataques terroristas del 11-S alteraron completamente la situación en el mundo y, muy especialmente, en el Oriente Medio. El presidente Bush, hijo, declaró la “guerra al terrorismo” y emprendió acciones militares que han engendrado dos conflictos bélicos.

Osama bin Laden y la organización Al Qaida habían tenido su refugio Afganistán y desde allí había planeado los atentados del 11-S. Los talibanes, un grupo islamista, gobernaban de forma tiránica el país desde 1996. Este hecho explica que los Estados Unidos, con el apoyo y la simpatía de la opinión pública internacional, iniciará la invasión de Afganistán en octubre de 2001. Con la colaboración de grupos afganos opuestos a los talibanes, el régimen islamista cayó en pocas semanas. Las tropas norteamericanas se lanzaron inmediatamente hacia la región montañosa de Tora Bora, donde se presumía que Osama bin Laden se ocultaba. El intento fue infructuoso y en el verano de 2007 se desconoce el paradero del terrorista más buscado del mundo.

Tras celebrar elecciones, se estableció en Kabul un gobierno dirigido por Hamid Karzai que ha basado su control sobre el país en las fuerzas de la OTAN, entre ellas tropas españolas, establecidas en el país. A partir de 2003, grupos talibanes han reiniciado sus ataques contra las tropas de la OTAN y el país sigue lejos de estar estabilizado.

El siguiente paso en la “guerra contra el terrorismo” fue mucho más controvertido: la administración norteamericana decidió invadir Irak, alegando que el régimen de Saddam Hussein almacenaba armas de destrucción masiva y colaboraba con el terrorismo internacional. El proceso hacia la guerra tuvo lugar en medio de una enorme polémica internacional. En medio de grandes manifestaciones de protesta apoyadas por la izquierda europea, algunos países aliados de EEUU, como Francia o Alemania, mostraron claramente su postura contraria a la invasión. Fue posiblemente uno de los momentos de mayor tensión entre los aliados de la OTAN desde 1945.

Finalmente, el ataque se inició el 19 de marzo de 2003 y unas semanas después, el 9 de abril, todo el mundo veía en directo como un soldado norteamericano derrumbaba una estatua de Saddam Hussein en el centro de Bagdad.

Si la invasión de Irak fue sencilla, el proceso de pacificación y estabilización del nuevo régimen se ha convertido en una pesadilla. Pese a éxitos tan notables como la captura y posterior ejecución del dictador Saddam Hussein, las tropas ocupantes no han podido reconstruir un estado iraquí que garantice una mínima seguridad. La situación en 2007 recuerda a una guerra civil en la que todos luchan contra todos (sunítas, chiítas, kurdos, yihadistas) y a la que no se ve salida.

La guerra de Irak está teniendo una importante influencia en el debate político interno norteamericano y ha debilitado sobremanera la posición de Bush, muy especialmente tras demostrarse que no había armas de destrucción masiva en el país. Este conflicto también ha deteriorado las relaciones entre algunos aliados de la OTAN. La retirada de las tropas españolas decidida en 2004 por el recién elegido gobierno español de Jose Luis Rodríguez Zapatero fue, como era de esperar, mal acogida en Washington y causó un enfriamiento en las relaciones hispano-norteamericanas.

Ligado a la situación de su vecino Irak, el ascenso al poder en 2005 en el Irán islámico de Mahmoud Ahmadinejad ha abierto un período de gran incertidumbre. Ahmadinejad se ha manifestado como un furibundo enemigo de Israel, llegando a cuestionar el holocausto judío durante la segunda guerra mundial, ha reforzado las medidas de represión contra la libertad de las mujeres, y, sobre todo, ha relanzado el programa civil nuclear iraní. Pese a que el gobierno de Teherán insiste en que no tiene ninguna intención de dotarse de armamento nuclear, gran parte de la comunidad internacional desconfía del régimen islámico. En 2007, el problema iraní se configura como uno de los grandes ejes de conflicto del panorama internacional.

La amenaza yihadista                                                    Asia: nuevo centro estratégico mundial

                                                                                                              

 

Introducción

Los cambios políticos en los grandes centros de poder mundial: EEUU

Europa

Rusia: la evolución autoritaria

Asia: China, India y Japón

Las dificultades de la normalización democrática: América Latina.

La inestabilidad permanente: África

Los conflictos internacionales en los inicios del siglo XX: la amenaza yihadista

Los grandes focos de tensión: Oriente Medio, Afganistán e Irán

Asia: el nuevo centro geoestratégico del mundo

Los conflictos por el petróleo en Asia Central

Textos históricos

Cuestionarios y ejercicios

Historia del mundo
en el siglo XX

Historia de las relaciones
internacionales en el siglo XX

 


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