1.3. Rusia: la evolución autoritaria


Tras 1991, Borís Yeltsin quedó al frente de Rusia, la principal nación heredera de la extinta  Unión Soviética. Yeltsin reprimió por la fuerza en 1993 un intento de golpe comunista y emprendió, en medio de una gran crisis económica, reformas tendentes a conseguir una rápida transición al capitalismo. La experiencia fue muy dura para la sociedad rusa: se estima que dos tercios de los rusos vieron reducirse a la mitad su nivel de vida en el decenio 1991-2001. El caótico proceso de privatizaciones en 1993-1996, sin embargo, permitió que una minoría de jóvenes bien conectados con las esferas del poder se adueñara de gran parte de los recursos naturales del país en un ambiente de desorden y corrupción. En 2003, por ejemplo, Mijail Jodorkovsky, que se hizo con el control de la petrolera Yukos, ocupaba el puesto vigésimo sexto en la lista de las personas más ricas del mundo.

Mientras tanto, la guerra estalló en 1994 Chechenia en el Cáucaso ruso. Los secesionistas chechenos, crecientemente ligados al islamismo, consiguieron que en 1996 Chechenia fuera de hecho una república independiente.

La mala salud y su creciente impopularidad en una opinión pública que le consideraba un instrumento de la nueva “mafia” de millonarios llevaron a la dimisión de Yeltsin en diciembre de 1999. Antes de dimitir, Yeltsin nombró sucesor a un desconocido Vladimir Putin, quien había iniciado su carrera como agente del KGB soviético y luego había trabajado en la agencia que le sucedió en Rusia, el FSB. El panorama político que heredaba era desalentador: corrupción extendida, control de los sectores principales de la economía por los oligarcas implicados a menudo en prácticas mafiosas, la guerra contra los secesionistas islamistas en Chechenia reavivada en 1999…

Putin, apoyándose en una economía que inició su recuperación en 2001 gracias al creciente precio del petróleo, se lanzó a una política de vuelta al orden y fortalecimiento del poder central. El gobierno de Putin, que colocó en puestos clave a sloviki, ex-compañeros del KGB (servicio secreto soviético), reprimió la “mafia” de los oligarcas, no dudando en llevar a prisión Jodorkovsky o en forzar el exilio de alguno de estos multimillonarios, a la vez, los tribunales empezaron a actuar contra los múltiples casos de corrupción. Con un crecimiento del PIB de 7% de media desde 2000, recuperó los ingresos fiscales del estado lo que fortaleció la capacidad de actuación del gobierno. Finalmente, aplicó una política de “sangre y fuego” en Chechenia que llevó a las tropas rusas a recuperar el territorio secesionista del Cáucaso.

El coste del éxito de sus políticas ha sido, según muchos, el fin de la democracia en Rusia. El partido de Putin, Rusia Unida, ha ganado elecciones con métodos claramente antidemocráticos y el Kremlin ha conseguido un control prácticamente total de las televisiones y de la mayor parte de los medios de comunicación. Putin ha liderado también una vuelta de Rusia al status de gran potencia, lo que ha llevado a que algunos comentaristas hablen de una “nueva guerra fría” con Occidente.

El primer ejemplo de esta nueva actitud de Rusia fue la negativa rotunda de Putin en 2007 a apoyar el plan norteamericano de desplegar en Polonia y la República Checa un sistema de escudo antimisiles. Pese a que Washington afirma que el sistema está pensado para detener un posible ataque nuclear iraní, Moscú ha considerado de esta iniciativa está dirigida contra Rusia y ha amenazada con relanzar la carrera de armamentos.

En agosto de 2007, el gobierno ruso tomo dos decisiones que ejemplifican esta nueva actitud en política internacional. Por un lado, se celebraron ejercicios militares conjuntos de los países firmantes de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) (República Popular China, Rusia, Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán), una organización basada en temas de seguridad y terrorismo. Por otro, Rusia volvió a poner en vuelo los bombarderos estratégicos nucleares que había dejado en tierra en 1992, tras la disolución de la URSS.

Europa                                                                                                                                  Asia

 

Introducción

Los cambios políticos en los grandes centros de poder mundial: EEUU

Europa

Rusia: la evolución autoritaria

Asia: China, India y Japón

Las dificultades de la normalización democrática: América Latina.

La inestabilidad permanente: África

Los conflictos internacionales en los inicios del siglo XX: la amenaza yihadista

Los grandes focos de tensión: Oriente Medio, Afganistán e Irán

Asia: el nuevo centro geoestratégico del mundo

Los conflictos por el petróleo en Asia Central

Textos históricos

Cuestionarios y ejercicios

Historia del mundo
en el siglo XX

Historia de las relaciones
internacionales en el siglo XX

 


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