2.4. Los cambios en la distribución espacial


Entre 1950 y 2000, se registraron cambios de alguna importancia en la distribución espacial de la población mundial: algunas áreas del globo ganan en peso relativo mientras que otras lo pierden. Algo semejante ocurrirá durante la primera mitad del siglo XXI.

Durante la segunda mitad del siglo XX, Europa ha visto reducirse casi a la mitad su proporción en el total. Norteamérica también retrocede, pero menos. Por el contrario, Asia, que, a mediados del siglo pasado, acogía a más de la mitad de la población mundial, superaba, en 2000, el 60%. Mayor ha sido el crecimiento de África, que pasa de menos del 9% al 13. No tanto han aumentado las poblaciones de América Latina y el Caribe y de Oceanía.

Para 2050 se espera que Norteamérica y, especialmente, Europa hayan vuelto a perder peso en la población mundial. Asia y América Latina y el Caribe también retrocederán en beneficio de Oceanía y, sobre todo, de África, donde vivirán casi uno de cada cuatro habitantes de nuestro planeta.


2.5. Un mundo en tránsito a la urbanización

Hasta el presente, la población humana ha sido mayoritariamente rural. Sin embargo, esta característica de nuestra especie desde sus orígenes está a punto de desparecer. Por primera vez en la historia, en 2008, más del 50% de la población mundial, esto es, unos 3.300 millones de personas, vivirá en ciudades. Es éste un cambio de no poca importancia tanto como económica como política, social y cultural.

Tanto en cifras absolutas como relativas, la población urbana no dejará de crecer en las próximas décadas. Hacia 2030, la población urbana habrá aumentado hasta los 4.900 millones; es decir, casi el 60% del total. De hecho, la población rural del mundo no sólo no crecerá sino que disminuirá en unos 28 millones entre 2005 y 2030. Así, el crecimiento demográfico a escala mundial se concentrará en las ciudades. El crecimiento, en su mayor parte, tendrá lugar en los países en desarrollo. Especialmente, en África y Asia, donde la población urbana se duplicará durante las tres primeras décadas de este siglo. En América Latina y el Caribe, la población urbana no dejará de crecer, aunque lo hará a menor ritmo. En el mundo desarrollado, el crecimiento será más bien modesto: 16%.

En 2015, serán unas sesenta las aglomeraciones urbanas de 5 o más millones de habitantes. Un tercio de ellas superará los 10 millones.

En esencia, este fenómeno poco tiene de novedoso. Norteamérica y Europa pasaron por un proceso de urbanización básicamente idéntico entre mediados de los siglos XVIII y XX: la población urbana se elevó desde el 10 al 52% del total, mientras que el número de habitantes de las ciudades ascendió de 15 a 423 millones. La auténtica novedad de lo que la ONU denomina “segunda ola de urbanización” radica en su rapidez. Mientras que la “primera ola”, la que afectó a los países hoy desarrollados de Norteamérica y Europa, duró dos siglos, la “segunda” no ha necesitado más que 80 años para completarse: en los países menos desarrolladas, la población urbana ascendía, en 1950, a 309 millones de personas y llegará, en 2030, a 3.900 millones, pasando del 18 al 56%.

Pese a que las condiciones de vida en las ciudades del mundo menos desarrollado puedan parecernos de una dureza extrema, los emigrantes rurales las encuentran mejores que las del medio de procedencia. Éstas, no por menos conocidas que las urbanas, son frecuentemente insoportables. Sólo así se explica un continuo, y creciente, flujo migratorio que, de otra forma, resultaría incomprensible.

La adopción de políticas que hagan del medio urbano en los países menos desarrollados un lugar habitable constituye uno de los grandes retos del futuro.

2.6. Globalización y migraciones internacionales

Al igual que durante la primera globalización, la segunda, tanto en su primera fase, como en la actual, ha traído consigo una creciente movilidad internacional del trabajo, esto es, un aumento de las migraciones entre países. Mayoritariamente, éstas han consistido en el desplazamiento de personas en edad laboral desde países de renta media o baja a los más desarrollados.

Así, Europa y, especialmente, Norteamérica se han convertido en lugares de destino de importantes flujos demográficos.

En Norteamérica, los emigrantes extranjeros equivalen ya a casi el 15% de la población, mientras que, en Europa, se acercan al 10%. En Australia resulta particularmente elevado, pues se aproximaba al 25% en 2000-2001. El porcentaje de emigrantes internacionales respecto a la población nacional varía notablemente de unos países desarrollados otros: es mucho más alto en Canadá que en Estados Unidos o en Suecia que en Dinamarca.

Existe una migración de población activa cualificada, pero es más común que los emigrantes sean personas que ocupan los segmentos laborales peor retribuidos en las sociedades de acogida. La concentración de los emigrantes en determinadas zonas (centros urbanos, algunas comarcas agrícolas, etc.) está produciendo cambios perceptibles a simple vista en su composición étnico-cultural.

Aunque durante la primera globalización hubo desplazamientos importantes de población extra-europea (china e hindú, por ejemplo), durante la segunda globalización, particularmente en su fase actual, son mayoritarios los emigrantes procedentes de países no occidentales. Otra novedad contemporánea es que países sin tradición inmigratoria, como España, están recibiendo un alto número de emigrantes, a veces muy alejados culturalmente, en un tiempo relativamente breve.

La globalización, mediante el abaratamiento del transporte y la difusión de información a escala planetaria, ha favorecido los movimientos migratorios. Si bien los resultados económicos de la emigración son básicamente positivos para las sociedades que participan en ella, y así son generalmente percibidos, también genera nuevos conflictos (choques culturales, competencia por los empleos menos cualificados y por el acceso a los servicios sociales, racismo, etc.) que deberán encontrar solución.

La transición demográfica y el envejecimiento de la población 

Autor: Rafael Dobado González

 

Introducción

La globalización a lo largo del siglo XX: la economía

La segunda globalización y sus resultados

La demografía: el crecimiento de la población

La transición demográfica a escala mundial

Los cambios en la distribución espacial

La  economía actual: tendencias económicas de las tres últimas décadas

Los países desarrollados

China e India

La persistencia del subdesarrollo

Textos históricos

Cuestionarios y ejercicios

Historia del mundo
en el siglo XX

Historia de las relaciones
internacionales en el siglo XX

 


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