1.1. La segunda globalización y sus resultados.


1) Entre 1913, cuando concluye la primera globalización, y 2000, la población mundial pasó de unos 1,8 a unos 6,1 millones de personas. Un crecimiento demográfico de una intensidad nunca antes conocida, especialmente desde 1950. Entre ese año y 2000, la población mundial se multiplicó por 2,5.

2) El PIB mundial creció aún más rápidamente. En 2000 era casi 20 veces mayor que en 1900. Sólo en la últimas cinco décadas del siglo pasado el PIB mundial se septuplicó. Ese crecimiento es de una magnitud sencillamente inimaginable para las generaciones precedentes.

3) Tal vez más espectacular si cabe es el aumento del PIB per capita, que se ha multiplicado casi por 5. Durante la primera mitad del siglo no llegó a duplicarse, mientras que en la segunda casi se triplicó.

4) El crecimiento probablemente sea mayor, pero queda oculto por un problema de medida. En efecto, un coche o un ordenador actuales ofrecen unos servicios (rapidez, seguridad, fiabilidad, etc.) incomparables a los de sus predecesores de hace, por ejemplo, 30 años. Este aspecto no queda convenientemente reflejado en la contabilidad nacional convencionalmente empleada para calcular el producto per capita y su crecimiento.

5) Es también cierto que el crecimiento económico es inseparable de una disminución de los recursos naturales disponibles (hierro, carbón, petróleo, etc.), que constituyen una variable “stock” y no, como el producto per capita, una variable “flujo” . Ahora bien, el volumen y la calidad del stock de recursos naturales disponibles no es independiente de la tecnología: –el carbón o el petróleo estaban ahí desde mucho antes de que pudieran ser utilizados. Tampoco de sus precios: algunos recursos sólo se exploran o utilizan cuando su precio o el los que los pueden sustituir alcanza un cierto nivel. Así, pues, no sabemos muy bien con cuántos recursos contamos en realidad. Ello no debería ser una invitación al despilfarro. Tampoco a la infrautilización. La experiencia histórica demuestra que el hombre, aunque no siempre ni a coste cero, ha ido encontrando soluciones a lo problemas de escasez. Pero no hay garantías de que siga siendo así en el futuro. Por tanto, convendría enfocar esta espinosa cuestión –tanto más cuanto más crezcan y consuman áreas muy pobladas del planeta que tienen pleno derecho a ello- desde posturas alejadas tanto del catastrofismo como del optimismo exagerado.


6) En 2004, 63 países, con una población de 1.275 millones de personas (20% del total mundial), eran clasificados por el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) como de “desarrollo humano alto” por su nivel del IDH (0,8 o más). En el nivel medio de desarrollo humano (0,5-0,799) figuraban 83 países con casi 4.500 millones de habitantes (70% de la población mundial). Un IDH bajo (menos de 0,5) le corresponde “sólo” a los 570 millones de habitantes (menos del 10% de la población mundial) de 31 países, todos ellos africanos, excepto Yemen y Haití. Con respecto a 1975, el principal cambio es que la mayor parte (73%) de los nuevos 2.300 habitantes de la Tierra pertenecen a países de nivel de IDH medio. Si comparamos respecto al pasado lejano, el resultado es más obvio: a comienzos del siglo XX, ningún país alcanzaba un IDH alto y uno medio sólo una minoría de países europeos y americanos; la gran mayoría de la humanidad no lograba, pues, superar el nivel de desarrollo humano bajo. Entre 1975 y el presente, el IDH de los países medios y, auque en menor medida más bajos también ha aumentado, excepto en Zambia y Zinbawe En términos de desarrollo humano, las diferencias entre el 20% de la humanidad en la mejor situación y el 20% en la pero se han reducido de una ratio de 4,3 a otra de 1,8 entre comienzos y mediados del siglo XX.

7) El gran reto de la humanidad en estos momentos es encontrar la forma en que las grandes diferencias de renta entre unos y otros países, gracias al mayor crecimiento de estos últimos, se reduzcan sin hacer insostenible la existencia de 10.000 millones de habitantes en un planeta de recursos no infinitos. No es tarea fácil. No se logrará acabando con la globalización, sino, en todo caso, reorientándola y eliminado los obstáculos externos y, sobre todo, internos que impiden que algunos países (excomunistas, africanos, latinoamericanos y asiáticos) encuentran para hacer efectivas las ventajas potenciales de la globalización. Que ésta no es en sí misma perjudicial para el desarrollo económico lo prueba la trayectoria histórica de los primeros países globalizados, los occidentales, y la más reciente de algunos asiáticos (Corea del Sur, Taiwán, Malasia, etc., primero, y, más tarde, China e India).

   La economía a principios del siglo XXI           

Autor: Rafael Dobado González                       

 

Introducción

La globalización a lo largo del siglo XX: la economía

La segunda globalización y sus resultados

La demografía: el crecimiento de la población

La transición demográfica a escala mundial

Los cambios en la distribución espacial

La  economía actual: tendencias económicas de las tres últimas décadas

Los países desarrollados

China e India

La persistencia del subdesarrollo

Textos históricos

Cuestionarios y ejercicios

Historia del mundo
en el siglo XX

Historia de las relaciones
internacionales en el siglo XX

 


Google
Search WWW Search www.historiasiglo20.org

2010 © Juan Carlos Ocaña

Este sitio web está alojado en el
Instituto de Tecnologías Educativas