Introducción

A comienzos del siglo XXI son claramente perceptibles los resultados que arrojan las últimas tendencias económicas y demográficas mundiales. El pleno disfrute de los resultados del desarrollo económico iniciado con la Revolución Industrial sigue estando reservado a una minoría de la población mundial. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en 2004, contaban con ingresos altos casi 1.000 millones de personas de los 6.400 que poblaban la Tierra. Además de los países occidentales y Japón, que pertenecen desde hace algún tiempo al mundo desarrollado, se han incorporado a él recientemente otros países asiáticos. Algo más tarde, países tradicionalmente pobres, como China e India, que representan más de un tercio de la humanidad, han comenzado a experimentar las ventajas materiales de un rápido crecimiento económico. Sin embargo, otras partes del mundo, principalmente África, encuentran serias dificultades para beneficiarse de una globalización económica que ha avanzado imparablemente desde comienzos de la década de 1980. Aunque sus indicadores sigan estando lejos de ser satisfactorios, también estas partes del mundo menos favorecidas han avanzado notablemente en salud y sanidad. Podrán hacerlo aun más si se dan las condiciones necesarias para ello.

La población mundial ha crecido como nunca antes durante la segunda mitad del siglo XX. Ha superado ya los 6.000 millones de personas. Seguirá creciendo hasta alcanzar una cifra de unos 9.000 a 10.000 millones hacia mediados de este siglo en que se estabilizará. Para entonces, la mayoría de la población mundial pertenecerá a países de nivel medio de desarrollo. Un porcentaje nada despreciable de la humanidad seguirá enfrentándose a condiciones materiales de existencia nada envidiables. Nuestros descendientes vivirán en un planeta urbanizado y serán más longevos, lo que planteará la necesidad de extender los servicios de que hoy disfrutan las poblaciones de los países desarrollados.

Tras la “edad de oro” de las aproximadamente dos décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, el crecimiento de las economías desarrolladas se ha ralentizado. A las potencias económicas tradicionales se ha sumado China y, en breve, podría hacerlo India. Brasil y México han alcanzado igualmente dimensiones económicas considerables. La globalización ha creado una economía internacional que será mucho más multipolar de que fue la del pasado siglo.
Nuevas preocupaciones, como la desigualdad y el deterioro ambiental se han añadido, con mayor o menor fortuna, a la agenda de la comunidad internacional.
 

 

Introducción

La globalización a lo largo del siglo XX: la economía

La segunda globalización y sus resultados

La demografía: el crecimiento de la población

La transición demográfica a escala mundial

Los cambios en la distribución espacial

La  economía actual: tendencias económicas de las tres últimas décadas

Los países desarrollados

China e India

La persistencia del subdesarrollo

Textos históricos

Cuestionarios y ejercicios

Historia del mundo
en el siglo XX

Historia de las relaciones
internacionales en el siglo XX

 


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2010 © Juan Carlos Ocaña

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