3.5. Conclusión: unos deficientes tratados de paz

Los Tratados firmados tras la Conferencia de París no contribuyeron en absoluto a estabilizar la situación europea y mundial.  Los errores de esos tratados de 1919 están detrás del nuevo  conflicto mundial que estalló veinte años después.

Alemania fue duramente tratada en el Tratado de Versalles.  Sin embargo, el país no fue ocupado militarmente en su totalidad y su poderío económico no sufrió una merma sustancial. La gran contradicción del Tratado de Versalles fue que trató de imponer una paz muy dura a un estado que aún era muy poderoso. Las posturas revanchistas, alentadas por las dificultades de la posguerra, pronto se extendieron en Alemania. Era el caldo de cultivo adecuada para grupos como los nacionalsocialistas de Hitler.

Tras la firma de los tratados de paz en Italia se repetía la frase "Hemos ganado la guerra, pero hemos perdido la paz".  Las exiguas anexiones conseguidas parecieron muy poco a muchos italianos. Un antiguo socialista, Benito Mussolini, encabezó uno de los grupos políticos extremistas que agrupaban a los descontentos.

La aplicación del principio de las nacionalidades (cada nación debía constituir su estado) en una realidad tan compleja como la de Europa Central y Oriental hizo que muchos de los nuevos estados incluyeran minorías nacionales descontentas con la nueva situación.

Francia, pese a imponer duras condiciones a Alemania, no consiguió que los países anglosajones se comprometieran a un pacto que garantizase su apoyo ante un eventual ataque alemán. La negativa norteamericana a firmar los tratados fue capital para el fracaso francés. La fragilidad de la posición francesa quedó clara en cuanto Hitler reinició el rearme alemán en la década de los treinta.  

La hegemonía de los republicanos en Estados Unidos durante los años veinte marcó una clara tendencia aislacionista en política internacional.  Esta actitud fue enormemente negativa para la estabilidad mundial, ya que EEUU salió de la Gran Guerra como primera potencia mundial.

Las potencias occidentales crearon lo que se denominó un “cordón sanitario”  en torno a la URSS comunista: una serie de estados antisoviéticos que cercaran al nuevo estado evitando la expansión del comunismo. La Unión Soviética fue aislada internacionalmente y no se le permitió ingresar en la Sociedad de Naciones hasta 1934.

Desde la perspectiva histórica, es evidente que la gran perdedora de la primera guerra mundial fue Europa. Nuestro continente que, desde hacia varios siglos había impuesto su hegemonía en el mundo, inició en 1914 un proceso de autodestrucción que permitió a otras potencias, esencialmente a los Estados Unidos, alcanzar la hegemonía global.

El problema soviético y el aislamiento americano

 

Introducción

Los antecedentes 1870-1914

Los cambios de fin de siglo y los conflictos entre las potencias

La formación de las alianzas 1893-1907

El camino hacia la guerra 1905-1914

La guerra mundial 1914-1918

1914: La guerra de movimientos

1915-16: La guerra de posiciones

1917: El año clave

1918: El desenlace

Los tratados de paz: la conferencia de París

Las posturas divergentes de los vencedores

Los tratados de paz

El problema soviético y el aislamiento norteamericano

Unos malos tratados de paz

Las relaciones internacionales tras el conflicto 1919-1924: La Sociedad de Naciones

La difícil aplicación de los tratados

La aplicación del Tratado de Versalles: el problema alemán

Las consecuencias económicas de la guerra y de la paz

Pérdidas humanas y materiales

La “herencia” financiera de la guerra y la paz

Textos históricos

Cuestionarios y ejercicios

Historia del mundo
en el siglo XX

Historia de las relaciones
internacionales en el siglo XX

 


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