La Desamortización de Mendizábal
A su Majestad la Reina Gobernadora:
"Señora, vender la masa de bienes que han venido a ser propiedad de la Nación,
no es tan sólo cumplir una promesa solemne y dar una garantía positiva a la
deuda nacional, es abrir una fuente abundantísima de felicidad pública;
vivificar una riqueza muerta, desobstruir los canales de la industria y de la
circulación; apegar al país por el amor natural y vehemente a todo lo propio;
ensanchar la patria, crear nuevos y fuertes vínculos que liguen a ella; es, en
fin, identificar con el trono excelso a Isabel II, símbolo de orden y de la
libertad. No es, señora ni una fría especulación mercantil, ni una mera
operación de crédito. . . El decreto que vaya a tener la honra de someter a la
augusta aprobación de V. M. sobre la venta de bienes adquiridos ya por la
nación, así como en su resultado material ha de producir el beneficio de
minorar la fuerte suma de la deuda pública, es menester que en su objeto y aun
en los medios por donde aspire a aquel resultado, se encadene, se funde en la
alta idea de crear una copiosa familia de propietarios, cuyos goces y cuya
existencia se apoye principalmente en el triunfo completo de nuestras actuales
instituciones".
Febrero de 1.836
Juan Álvarez de Mendizábal
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