El Trienio Liberal (1820-1823)
Finalmente, un pronunciamiento liberal terminó por
triunfar. Poniéndose al frente de un ejército que en Cabezas de San Juan
(Cádiz) estaba acantonado para marchar hacia América a luchar contra los
rebeldes independientes, el teniente coronel Riego se puso al frente de
este contingente y proclamó la Constitución de 1812. Tras diferentes
avatares la insurrección se generalizó. El 9 de marzo de 1820, Fernando VII,
atemorizado, juró la Constitución de 1812.
Por primera vez, se aplicaba la Constitución de 1812 en una situación
de paz y con el monarca en el país. Fernando VII, convencido absolutista,
trató de obstruir desde un principio la labor de los gobiernos liberales y
el normal funcionamiento constitucional.
Esta actitud del rey va a provocar una fractura política
que se extenderá durante décadas:
la escisión de los liberales.
Por un lado, los “doceañistas” pretenderán modificar
la Constitución buscando una transacción con el Rey. Para ello,
defendieron la concesión de más poder al monarca y la creación de una segunda
cámara reservada a las clases más altas. Tras 1833, los "doceañistas" se
convertirán en los moderados.
Por otro lado, los “veinteañistas” pedían
simplemente la aplicación estricta de la Constitución de 1812.
Conocidos también como los exaltados, serán denominados progresistas
tras 1833.
La división de los liberales introdujo una gran
inestabilidad política durante el Trienio.
Los liberales en el poder durante el Trienio van a aplicar una política
claramente anticlerical: expulsión de los jesuítas, abolición del diezmo,
supresión de la Inquisición, desamortización de los bienes de las órdenes
religiosas... Todas estas medidas trataban de debilitar a una poderosísima
institución opuesta al desmantelamiento del Antiguo Régimen. El enfrentamiento
con la Iglesia será un elemento clave de la revolución liberal
española.
Alentados por las conspiraciones del rey y espoleados por la grave crisis
económica pronto surgieron movimientos de protesta contra el gobierno liberal
en Madrid. La contrarrevolución realista se concretará en la
aparición partidas de campesinos fuertemente influenciados por la
Iglesia en el País Vasco, Navarra, Aragón y Cataluña. Alentados por estas
protestas, la oposición absolutista se aventuró a crear Regencia Suprema de
España en Urgel, cerca de la frontera francesa. Trataban así de crear un
gobierno español absolutista, alternativo al liberal de Madrid El fracaso de
la Regencia de Urgel hizo evidente para Fernando VII y los absolutistas que la
única salida para acabar con el régimen liberal era la intervención de las
potencias absolutistas europeas.
Tras la derrota de Napoleón en 1815, las grandes potencias absolutistas
(Prusia, Austria, Rusia y la Francia de Luis XVIII), reunidas en el Congreso
de Viena y coaligadas la Santa Alianza, se habían comprometido a intervenir
ante cualquier amenaza liberal que surgiera en Europa contra los principios de
la Restauración (absolutismo, antiguo régimen). Así, reunidas en 1822 un
Congreso en Verona, las potencias acordaron la intervención en España. El
7 de abril de 1823 un ejército francés, conocido como los “Cien Mil Hijos
de San Luis”, entró y, sin encontrar resistencia popular, conquistó
fácilmente el país. El 1 de octubre puso fin al último foco de resistencia del
gobierno liberal en Cádiz y repuso como monarca absolutista a Fernando VII.
La Restauración de Fernando VII
(1814-1820)
La Década Ominosa y la emancipación de América
Latina (1823-1833)
