Economía y sociedad en la España del siglo XVI


Tras un siglo XV, caracterizado por la crisis y las dificultades, el siglo XVI supuso un período de crecimiento en España.

En primer lugar, crecimiento demográfico. La población creció casi un 40% alcanzando en torno a 1600 los siete millones de habitantes.

En segundo lugar, crecimiento económico. La agricultura creció impulsada por el crecimiento demográfico y la demanda de América. Mientras tanto la ganadería y la Mesta mantuvieron su papel esencial en la economía castellana. La artesanía tuvo
un desempeño menos brillante y su producción fue escasa. La industria de paños (textil), las ferrerías vascas y la fabrica ción de armas fueron las ramas principales.
El comercio con América quedó monopolizado por la Casa de Contratación de Sevilla.

El crecimiento fue insuficiente y con unas bases muy endebles. El gran problema fue la no modernización de las estructuras económicas lo que hizo que nuestra economía fuera cada vez menos competitiva con la de nuestros vecinos europeos.

La insuficiencia de la producción para abastecer a una creciente población a la que se le unía la demanda americana y la llegada de grandes cantidades de oro y, sobre todo, plata de América, propiciaron una fuerte inflación ("la revolución de los precios")que hizo aún menos competitivos
nuestros productos con respecto a los de otros países europeos.

Para abastecer nuestro mercado y el de las Indias, España se convirtió en una país importador de productos elaborados iniciándose un retraso histórico con respecto a otros países europeos, en un momento en que Inglaterra y Holanda iniciaban su despegue económico.

Las remesas de oro y plata de las Indias se utilizaron mal. En lugar de promover el desarrollo de nuestra economía se emplearon en cubrir los crecientes gastos de una monarquía enzarzado en múltiples guerras en el continente. El resultado fue el endeudamiento y finalmente la bancarrota de la Hacienda Pública (1575 y 1597).

En la segunda mitad del siglo, las malas cosechas, la subida de impuestos y los gastos bélicos terminaron por extenuar a la economía española. Felipe II erró al no plantear una economía más proteccionista que hubiera alentado la producción interior y
dificultado las crecientes importaciones. De esta forma la plata americana, que en gran medida se dedicó al pago de las importaciones podría haber sido el capital necesario para que nuestra economía despegara.

La sociedad española del siglo XVI siguió siendo una típica sociedad del Antiguo Régimen. Con estamentos privilegiados (clero y nobleza) muy heterogéneos, y un gran estamento no privilegiado, con grandes diferencias económicas internas, pero sujeto en su conjunto a los intereses de los estamentos privilegiados.
En las ciudades la burguesía inició un débil desarrollo. Los burgueses buscaron ante todo ennoblecerse y engrosar las filas de la baja nobleza.

Finalmente hay que destacar el papel de la raza y la sangre en la sociedad del siglo XVI. Tras las conversiones forzosas en el reinado de los Reyes Católicos, la sociedad española quedó dividida en cristianos viejos y nuevos (antiguos judíos o moriscos convertidos). Estos últimos fueron marginados, se les impedía el acceso a altos cargos, y a menudo despreciados. Se multiplicaron las pruebas de "limpieza de sangre".

La minoría morisca continuó ocupando una posición marginal como campesinado pobre en la Corona de Aragón.