El arte del Renacimiento español tiene una evolución muy
compleja. Durante el siglo XV y principios del XVI se aprecia una continuidad
de las formas góticas en las que se van intercalando elementos renacentistas
italianos. Este primer Renacimiento es el que se suele denominar estilo
plateresco por su minuciosa y rica decoración que recuerda el trabajo de
los orfebres y plateros.
A partir del primer tercio del siglo XVI se produce una
transformación notable con el triunfo definitivo de las corrientes
renacentistas, cuya mejor muestra es el Palacio de Carlos I construido
dentro de la Alhambra de Granada.
A partir de
mediados del siglo XVI se comienzan a apreciar
influencias manieristas. El Greco es el gran ejemplo.
Algunas obras
representativas son las siguientes:
Fachada de la Universidad de Salamanca.
Construida hacia
1529. Fachada-retablo con formas decorativas góticas enmarcada con elementos
arquitectónicos renacentistas. Típico ejemplo del llamado arte plateresco,
así denominado por su recargamiento decorativo que recuerda al trabajo de los
plateros.
Patio del Palacio de Carlos V.
Iniciado por Pedro Machuca en 1527 en la Alhambra de
Granada. Este palacio es la muestra del más puro estilo renacentista.
Sorprende por el juego de las dos formas geométricas ideales de la
arquitectura renacentista: el cuadrado (la planta) y el círculo (el patio
interior) en los que se alternan los órdenes clásicos.
Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
Realizado por Juan de Herrera. En las proximidades de
Madrid. Felipe II mandó construir este enorme conjunto arquitectónico,
palacio, panteón, iglesia y monasterio de 206 metros de fachada y 161 de
fondo, culminación del renacimiento español. Edificado entre 1563 y 1584. De
una fría simetría clasicista y fachada austera, su estilo se conoce también
como Escurialense o Herreriano.
La Virgen con el Niño.
Óleo sobre lienzo realizado por Luis de Morales, el
Divino, en 1568. Museo del Prado (Madrid).
Entierro del Conde de Orgaz.
Realizado por El Greco entre 1586-1588. Se halla
en la Iglesia de Santo Tomé en
Toledo. Domenico Teotocópoulos fue conocido como
El Greco o El Griego por su origen cretense. Los temas
religiosos ocuparon la mayor parte de su pintura. En este extraordinario
cuadro se contraponen la composición clasicista y los rasgos manieristas y esa
extraña espiritualización de los personajes cuyas figuras se alargan.
