Los restos de Isabel y Fernando que reposan en
la capilla real de la catedral de Granada, son símbolo y testimonio
de la capital importancia que tuvo la
guerra y la
conquista de Granada en el reinado de los Reyes Católicos. Son
múltiples los aspectos que nos muestran la importancia de esta
guerra para el reinado de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.
En
lo que se refiere al reino de Castilla, la
conquista de Granada ratificó la victoria de Isabel y
Fernando en el conflicto de sucesión y aseguró su posición
frente a la nobleza, a la que consiguieron hacer participar de forma
masiva en la guerra. La guerra de Granada fue clave para desarrollar
el sistema fiscal y la capacidad militar castellana y
significó un momento clave en la forja del estado castellano
moderno.
Por otro lado, la guerra de Granada fue una
contienda en la que participaron, militar y financieramente, aunque
de manera desigual, castellanos y aragoneses, constituyendo
la primera gran empresa común de la nueva monarquía.
En la política internacional, la conquista del
último reducto político de Al-Andalus significó asegurar el
flanco mediterráneo de la Monarquía ante el empuje turco que en
1480 había atacado Otranto, en el sur de Italia; asimismo, la toma
de Granada dejó a los Reyes Católicos las manos libres para encarar
con fuerza los otros frentes de su política exterior, especialmente
su rivalidad con Francia en el Rosellón, Italia y Navarra.
Finalmente, la guerra y la conquista de Granada
—hábilmente explotada por los propagandistas de la corona— sirvió
para reforzar el prestigio de los nuevos monarcas. Así, en
1486, en pleno desarrollo de las operaciones militares, Rodrigo
Ponce de León, marqués de Cádiz, hacía pública una profecía anónima
que aseveraba que Fernando conquistaría no sólo Granada, sino
también Africa hasta Etiopía, Jerusalén, Roma, las tierras de los
turcos... hasta constituir un imperio universal.
La
guerra, iniciada en 1482, estuvo marcada por
el poderío militar cristiano y por las desavenencias internas en
el reino musulmán. Tuvo sus principales momentos en las
conquistas de Ronda (1485) y Málaga (1486). El sitio final de la
ciudad de Granada, de abril de 1491 a enero de 1492, culminó con la
rendición final de
Boabdil, el último monarca del último reino
musulmán de la península ibérica.
