Durante la la Edad Media, a la vez que
la guerra y el enfrentamiento, tuvo lugar la coexistencia y la fusión entre
las tres culturas y religiones presentes en la península: la cristiana, la musulmana y
la judía.
Hasta el siglo X, la España islámica fue
culturalmente muy superior a los reinos cristianos. Sólo los monasterios, como
el de Ripoll o Sahagún, preservaron y trasmitieron la cultura mediante la
copia y conservación de libros.
En el siglo IX tuvo lugar un hecho
clave: el descubrimento de los restos del apóstol Santiago. Nació así la Ruta
Jacobea de peregrinación. El
Camino de Santiago
se convirtió en una ruta clave en la difusión cultural. Llegaron modelos
literarios, como los cantares de gesta, y estilos artísticos, como el
románico y el gótico. La influencia cultural también tuvo lugar en sentido
contrario y las aportaciones culturales de los reinos cristianos hispanos y la
influencia de la cultura hispanomusulmana llegaron al resto de Europa.
A partir del siglo XI se inicia un
fuerte desarrollo cultural paralelo a la formación de las lenguas romances:
castellano (Cantar
del Mio Cid, 1207), gallego, portugués, catalán-valenciano. En el s. XIII aparecieron las Universidades (Salamanca,
1218).
El puente cultural entre mundo islámico y cristiandad fue la
prestigiosa
Escuela de Traductores de Toledo
que alcanzó su apogeo con Alfonso X el Sabio (s. XIII). Allí
colaboraron cristianos, musulmanes y judíos que traducían del árabe al latín
y, luego, directamente al castellano. La Escuela fue muy importante en la
difusión en la península y Europea de las
obras científicas, filosóficas y literarias de griegos, romanos y orientales.
