La Prehistoria es el período más
antiguo de la Historia y su estudio abarca desde el origen del
hombre hasta la aparición de la escritura.
En los últimos tiempos se ha avanzado de forma considerable en el
conocimiento de este largo y oscuro período. La extensión de los
estudios arqueológicos y los adelantos científicos que permiten un
sistema de datación mucho más seguro explican estos avances.
Uno de los grandes temas de investigación y de debate es el
proceso
de hominización: la secuencia cronológica evolutiva que culmino con
la aparición de la especie Homo. Para tratar de conocer este
proceso, los prehistoriadores y arqueólogos estudian la evolución de
los restos fósiles humanos y los instrumentos y restos que aparecen
a ellos asociados en los yacimientos arqueológicos.
Hay acuerdo general en que la hominización se inicia en África. Los
Australopithecus, los ejemplares más antiguos datados en torno a
hace 5-6 millones de años, evolucionaron hacia el
Homo Habilis hacia
2.400.000 años. El Homo Habilis es la primera especie humana.
En adelante, el panorama de la evolución se hace cada vez más
complejo. Dos especies posteriores el
Homo Ergaster y el
Homo Erectus
comenzaron a
emigrar hacia Europa y Asia.
Los primeros restos humanos en la Península Ibérica se remontan a
hace más de 800000 años.
Los restos humanos más antiguos se han encontrado en la Sima de los
Huesos (1974) y en la Gran Dolina (1996) de la sierra de
Atapuerca
en Burgos.
Los 86 restos fósiles humanos hallados e Gran Dolina pertenecen a
cráneos y mandíbulas de seis individuos (cuatro niños y dos adultos)
que vivieron hace unos 800000 años y cuyas características
antropomórficas parecen diferenciarlos de otros fósiles encontrados
hasta la fecha en Europa, por lo que se considera que pertenecen a
una nueva especie del género Horno a la que se le ha dado el nombre
de
Homo antecessor (“hombre pionero” o “el que antecede a los
demás”).
En la Sima de los Huesos se han hallado abundantes fósiles humanos
(13 000 restos de esqueletos) que se consideran pertenecientes al
denominado
Homo heidelbergensis. Esta especie sirvió probablemente
de transición entre el Homo Antecessor y el Homo Neandertalensis.
Según el equipo de investigaciones de Atapuerca, estos primeros
humanos llegaron a la Península procedentes de África. Se supone que
su desplazamiento hacia Europa pudo deberse al seguimiento de las
manadas de animales de las que dependía su alimentación.
Las dos últimas especies del género Homo que aparecieron en el
territorio peninsular fueron el
Homo Neandertalensis, con una
antigüedad de unos 95000 años y el Homo Sapiens hace unos 35000
años.
El Homo Neandertalensis se extinguió y no influyó en la posterior
evolución hacia el
Homo Sapiens. Este último ya era un ser humano
con rasgos físicos semejantes a los actuales y era capaz de crear
instrumentos de cierta complejidad y de expresar sus creencias
mediante rituales funerarios y pinturas en los abrigos de piedra o
en el interior de las cavernas.
