La crisis de 1909 y 1917
La Semana Trágica de Barcelona (1909)
Barcelona, corazón en aquella época de la industrialización española, había
vivido desde principios de siglo un gran auge de las movilizaciones obreras
que había culminado en 1907 con la creación de Solidaridad Obrera,
organización anarquista que nació como respuesta a
la burguesa y nacionalista Solidaritat Catalana.
Alejandro Lerroux y su Partido Republicano Radical
también se desarrollaron en la Ciudad Condal con un programa demagógico y
anticlerical.
La Ley de Jurisdicciones de 1906 trajo un reforzamiento del
anticlericalismo y antimilitarismo en la ciudad. La política autoritaria del gobierno de Maura
no ayudó a calmar los ánimos.
Sin embargo, fue la guerra de Marruecos, la que
determinó el estallido de la Semana Trágica:
Los ataques de los habitantes del Rif contra los
trabajadores españoles de una compañía minera llevó a la movilización de reservistas.
Las protestas obreras pronto aparecieron en Barcelona y Madrid.
Los primeros choques militares se saldaron con el Desastre del Barranco del Lobo
con más de mil doscientas bajas españolas. El día 26 de julio estalló
la huelga general en Barcelona, convocada por Solidaridad Obrera y la UGT. Se
iniciaron tres días de
protestas, quemas de conventos, enfrentamientos con el ejército. La Semana
Trágica tuvo un brutal coste humano: un centenar de muertos, heridos, destrucciones...
La represión fue muy dura y culminó con el juicio sin garantías y la ejecución
de Francisco Ferrer y Guardia, pedagogo anarquista y fundador de la Escuela Moderna.
La Semana Trágica se llevó por delante el programa
reformista de Maura. Mientras el PSOE conseguía que Pablo Iglesias
fuera elegido diputado en 1910, el liberal José Canalejas llevó a
cabo el último intento regeneracionista dentro del sistema de la Restauración.
Sus acción reformista (servicio militar obligatorio en tiempos de guerra, ley
del "candado", Ley de Mancomunidades que se vio finalmente frustrada en el Senado)
acabó brutalmente con su asesinato por un anarquista en 1912.
En adelante, podemos hablar de una crisis permanente de los partidos del turno.
La I Guerra Mundial dividió al país entre aliadófilos
(liberales e izquierdas) y germanófilos (derechas conservadoras), pero trajo
un periodo de prosperidad económica. España, neutral, pudo convertirse en
abastecedora de muchos productos para los países contendientes.
La crisis de 1917
El mal reparto social de los beneficios del boom
económico y la creciente inflación llevaron al estallido social y
una profunda y compleja crisis en 1917. En ella podemos distinguir diversos
aspectos:
-
Crisis militar.
El descontento entre los oficiales "peninsulares" ante los rápidos
y, a veces inmerecidos, ascensos de los "africanistas" culminó con la
creación de las Juntas de Defensa. El gabinete conservador de Eduardo Dato se plegó a la
imposición de los militares y aceptó unas juntas que iban contra la disciplina
militar y la subordinación del ejército al poder civil.
-
Crisis parlamentaria.
Setenta diputados y senadores de la Lliga Regionalista, republicanos, socialistas e incluso
algún miembro del partido liberal constituyeron en Barcelona una Asamblea Nacional de Parlamentarios
que demandó un
cambio de gobierno y la convocatoria de Cortes Constituyentes.
-
Crisis social: la huelga general de 1917
Convocada en agosto por CNT y UGT tuvo un amplio seguimiento en las ciudades
y se saldó con un centenar de muertos y miles de detenidos.
La huelga general, sin embargo, trajo inmediatas
consecuencias.
Ante la amenaza de revolución obrera, las Juntas de Defensa abandonaron sus
peticiones y apoyaron la represión contra los huelguistas. Por otro lado, la dimisión de
Eduardo Dato y la formación de un gobierno de coalición con la participación
de la Lliga Regionalista trajo la inmediata desactivación de la
Asamblea de Parlamentarios.
La lucha social de clases se había convertido en el
gran problema del país.
La crisis social y la lucha de clases en Barcelona
El fin de la I Guerra Mundial trajo una profunda crisis económica y social que
inmediatamente desencadenó una gran conflictividad
social en Barcelona (1919-1921)
Las huelgas y protestas alentadas por los anarquistas se
encontraron con una dura represión del nuevo gobierno de
Maura, que contaba con el pleno apoyo de la burguesía catalana. Para
contrarrestar la "acción directa" de los anarquistas, el sector más duro de la
patronal creó el denominado Sindicato Libre, grupo de pistoleros que
actuó con el apoyo policial. La aplicación de la "Ley de Fugas",
pura y simple ejecución sin juicio de los detenidos exacerbó aún más el
conflicto.
La respuesta anarquista llegó en 1921 con el
asesinato de Eduardo Dato, presidente del gobierno. Dos años después, el
líder anarquista Salvador Seguí murió asesinado.
Regeneracionismo y revisionismo
político
La guerra colonial en
Marruecos. El desastre de Annual