Evolución económica y social. El arranque del movimiento obrero (1833-1875)
La evolución social
El principal rasgo de este período es la paulatina
desaparición de la
sociedad estamental y su sustitución por una sociedad de clases basada en el
derecho de propiedad y en la igualdad ante la ley. Esta nueva sociedad
permitió mucha mayor movilidad social, bien por el éxito en los negocios, bien
por la carrera administrativa y, sobre todo, militar.
Se configuró un nuevo grupo social dominante configurado
por la alta burguesía (empresarios textiles catalanes, financieros madrileños
y vascos...), la oligarquía terrateniente propietaria de grandes latifundios
especialmente en la España meridional, y los altos cargos del estado y el
ejército.
Por debajo emergieron unas clases medias urbanas no
demasiado numerosas (pequeños propietarios rurales y urbanos, oficiales del
ejército, funcionarios, médicos, profesores...)
La población campesina configuraba la mayoría
de la población del país y era bastante heterogénea: propietarios, arrendatarios y
jornaleros sin tierra que conformaban más de la
mitad de la población rural.
Por último, ligada a la débil industrialización, se
configuró un pequeño grupo de obreros industriales.
Los orígenes del movimiento obrero en España
La débil y muy localizada industrialización española explica
la debilidad del movimiento obrero hasta el sexenio democrático. Se calcula
que en 1860 había en torno a ciento cincuenta mil obreros industriales en
el país, más de la mitad de los cuales vivía en Cataluña.
No obstante, ya desde la década de 1830 nacieron algunas
asociaciones, como las “sociedades de auxilio mutuo”; se produjeron algunas
protestas de carácter ludita, como los conflictos en 1835 en la fábrica “El
Vapor” en Barcelona, o las protestas contra las “selfactinas” en 1854; la
aparición de los primeros periódicos. Estas primera manifestaciones del
movimiento obrero fueron duramente reprimidas por los gobiernos de la época.
El movimiento obrero durante el sexenio democrático
Las libertades políticas permitieron un importante impulso al
movimiento obrero durante el sexenio.
En 1864 se había creado en Londres la Asociación Internacional de Trabajadores (A.I.T.),
donde durante un cierto tiempo convivieron los seguidores de las ideas de Carlos Marx (marxistas o socialistas)
y los seguidores de Mijaíl Bakunin (anarquistas).
Las nuevas libertades traídas por la "Revolución Gloriosa"
permitieron la creación de la Sección Española de la A.I.T. Su fundación se
debió al impulso del anarquista italiano Giuseppe Fanelli. Desde un principio en
los "internacionalistas" españoles hubo claro predominio de la ideología
anarquista, inspirada en el pensamiento de Bakunin. Como era de esperar por su
mayor grado de industrialización, el movimiento anarquista tuvo un mayor
desarrollo en Cataluña.
Por otro lado, Paul Lafargue, yerno de Marx, vino a nuestro
país a propagar las ideas del marxismo. En 1872, creó un pequeño grupo madrileño
que poco después daría lugar al PSOE.
Evolución económica y social