La firma de un tratado de paz con Japón se había dejado en suspenso desde
1945. La victoria comunista en China en 1949, la alianza chino-soviética
firmada en febrero de 1950 y el desencadenamiento de la guerra de Corea
hicieron que para EE.UU. esa firma fuera urgente.
Estados Unidos convocó una Conferencia que provocó importantes disensiones
internacionales. La India, China y la URSS se negaron a firmar un tratado que
finalmente ratificaron 49 países.
Japón fue reducida a sus fronteras de 1854 renunciando a territorios que de
hecho ya había perdido en 1945: Corea, Formosa (Taiwan), las islas Pescadores
y Kuriles, la parte sur de Sajalín. Todas las islas de antigua soberanía
japonesa al sur del archipiélago nipón fueron puestas por la ONU bajo la
administración norteamericana.
No se impusieron reparaciones de guerra, lo que provocó un gran descontento en
muchos países asiáticos.
A la vez que se mantenían tropas americanas, ya no como ocupantes sino por la
conclusión de acuerdos entre ambos países, se permitía un rearme japonés
limitado a 110.000 soldados en 1952.
Japón pasó directamente del estatuto de vencido al de aliado natural de EE.UU.
en Asia mediante el Pacto de Seguridad entre ambos países firmado
inmediatamente después del tratado de paz. Es un acuerdo bilateral ya que
británicos, australianos, neozelandeses y otros pueblos asiáticos que habían
sufrido la ocupación nipona se negaron a firmar un pacto multilateral
siguiendo el modelo de OTAN.
Si bien el tratado de paz fue generoso con Japón, el tratado de seguridad
entre Japón y EE.UU. es claramente desigual ya que concede a EE.UU. múltiples
bases militares con un estatuto de casi extraterritorialidad, con derecho a
introducir todo tipo de armas. Japón tiene prohibido denunciar el tratado y no
puede firmar otros acuerdos de defensa con terceros países. Este tratado,
renegociado en 1960, es la piedra angular del sistema de seguridad nipón y
norteamericano en el Extremo Oriente.
Japón firmó tratados de paz con diversos países asiáticos entre 1954 y 1959, y
con la China Popular en agosto de 1978. Todas las negociaciones con la URSS
han chocado con el conflicto de la soberanía de las islas Kuriles, apropiadas
por los soviéticos en 1945.