El término Tercer Mundo fue acuñado en los años cincuenta para referirse a los
países de Asia, África y América Latina poco avanzados tecnológicamente, con
economía dependiente de la exportación de productos agrícolas y materias
primas, altas tasas de analfabetismo, crecimiento demográfico galopante y gran
inestabilidad política.
Estos países, muchos de ellos recientemente independizados de las potencias
coloniales europeas, se articularon políticamente en la Conferencia de Bandung
en 1955 y en el movimiento de países alineados. El Tercer Mundo de los países
no alineados se distinguía así del Primer Mundo de naciones desarrolladas
capitalistas y el Segundo Mundo alineado en torno a la URSS.
Aunque este término se sigue utilizando para designar a los países
subdesarrollados, el concepto de Tercer Mundo se ha ido vaciando de contenido
en un doble sentido. En el político, al desaparecer el bloque soviético, en el
económico, al emerger países industrializados nuevos como Taiwan o Corea del
Sur y los países petrolíferos de Oriente Medio.