Nada más iniciarse la guerra, el general ruso Samsonov atacó Prusia oriental.
Los iniciales éxitos rusos llevaron al alto mando germano a sustituir al
general alemán Prittwitz y a enviar a los generales Hindemburg y Ludendorff
para hacer frente a la invasión rusa. La torpeza de Samsonov permitió que los
alemanes rodearan a su ejército el 28 de agosto.
El desastre ruso fue total: de 150.00 soldados solo se salvaron 10.000. Los
alemanes apresaron más de 92.000 prisioneros. Samsonov, abrumado por la
catástrofe, se suicidó.