Organismo internacional, compuesto originariamente por cuarenta y cinco
países, creado por la Conferencia de París el 24 de abril de 1919, el Pacto de
la Sociedad de Naciones se anexó a todos los demás tratados. Su gran objetivo
era hacer posible una seguridad colectiva que garantizase la integridad de
todos los estados, fuertes y débiles, el arbitraje de los conflictos
internacionales y el desarme. Fue el elemento clave de la propuesta del
presidente Wilson.
La negativa del aislacionista Senado norteamericano al ingreso de EE.UU. y
la exclusión de Alemania y la URSS, que no ingresaron respectivamente hasta
1926 y 1934, limitaron desde un principio su potencialidad.
La sociedad tuvo a su cargo la administración de los mandatos coloniales,
de la ciudad de Danzig y de la región del Sarre, e intervino felizmente en
algunas disputas territoriales. Su apogeo vino en el período 1924-1929
(Tratado de Locarno, Pacto Briand-Kellog)
Los años treinta marcaron su fracaso definitivo. Las agresiones de las
potencias fascistas y militaristas mostraron su ineficacia. Alemania y Japón
abandonaron la Sociedad en 1933, e Italia en 1936. La URSS fue expulsada en
1939. El inicio de la segunda guerra mundial vino a certificar la muerte de la
primera organización universal de naciones.