Tras la derrota de Francia en 1940, el presidente Roosevelt se convenció de la
necesidad de ayudar a Gran Bretaña en su lucha contra la Alemania nazi. Si el
Reino Unido caía bajo el dominio de Hitler, la amenaza para Estados Unidos
sería evidente.Hasta ese momento, la ley vigente en Estados Unidos obligaba
a los británicos a pagar en efectivo cualquier compra de efectos bélicos ("cash
and carry"). Las apremiantes demandas de Churchill llevaron a que el Congreso
norteamericano, a instancias del Presidente Roosevelt, aprobara la Ley de
Préstamo y Arriendo (Lend-Lease Act) en marzo de 1941. Esta ley dio al presidente la autoridad
para ayudar a cualquier nación cuya defensa considerara vital para Estados
Unidos y que a cambio aceptara cualquier tipo de pago que considerara
satisfactorio. Esta ley permitió la ayuda en armamentos, munición, camiones,
etc. a Gran Bretaña y los países de la futura Commonwealth (recibieron el 63%
del total) y otros países contendientes. Entre ellos, destacó la URSS que
recibió el 22% del total.
El conjunto de la ayuda ascendió a casi 50.000 millones de dólares, de los
que una parte significativa fueron entregas sin ningún pago a cambio. Esta
ayuda militar fue esencial para el triunfo de los Aliados en la guerra.