Tras haber conseguido, a instancias de su representante Louis Barthou, que la
Comisión de Reparaciones declarara de nuevo a Alemania en "falta voluntaria de
pago" el 26 de diciembre de 1922. El 9 de enero de 1923 se proclamó que
Alemania había infringido voluntariamente las entregas de carbón acordadas y
el 11 de enero, tropas francesas y belgas ocuparon el distrito del Ruhr. Los
británicos mantuvieron distancias con respecto a esta decisión y los
italianos, aunque teóricamente unidos a la medida, no tomaron parte en la
acción.
El gobierno alemán de Cuno incitó a la población del Ruhr a la resistencia
pasiva, la huelga, y, al mismo tiempo, se lanzó descuidadamente a producir
moneda para sufragar los gastos originados por la ayuda a los obreros en paro
y por las compensaciones a sus patronos.
Francia trató infructuosamente de fomentar un movimiento separatista en
Renania.
Los franceses tomaron el control de las empresas inactivas y trajeron
especialistas para ponerlas en funcionamiento. Sin embargo, toda la operación
se saldó con un fracaso económico: Alemania se precipitó en la hiperinflación,
el marco perdió prácticamente todo su valor, mientras que Francia atravesó
serias dificultades económicas, viendo como el franco se devaluaba de manera
significativa.
En agosto dimitió Cuno y el nuevo gabinete germano, presidido por Gustav
Stresemann, llamó el 26 de septiembre al cese de la resistencia pasiva. Los
franceses, poco tiempo después, aceptaron la retirada del Ruhr que se
implementó en varios plazos.