Dos conferencias, celebradas en plena guerra fría, están en el origen del
Movimiento de los No Alineados (MNA): la Conferencia de Bandung en 1955 y,
sobre todo, la Conferencia de Brioni (Yugoslavia) en la que los presidentes
Nasser, Nehru y Tito decidieron oficialmente del MNA, cuya carta fundacional
se inspirará en los principios de la Conferencia de Bandung.
Nacido oficialmente en la Conferencia de Belgrado, en 1961, el no alineamiento
se define por una serie de principios: preservar las independencias nacionales
frente a las dos superpotencias, no pertenecer a ningún bloque militar,
rechazar el establecimiento de bases militares extranjeras, defender el
derecho de los pueblos a la autodeterminación y la independencia y luchar por
un "desarme completo y general".
Nacido en Asia, el MNA se ha extendido por todo el mundo, participando 113
países en su última cumbre de Cartagena de Indias (Colombia) en 1995. En la
Conferencia de Argel de 1973 nació el concepto de "nuevo orden económico
mundial". En la Conferencia de La Habana de 1979 Tito consiguió frenar los
intentos de Castro de ligar el MNA al bloque soviético y a la URSS.
El MNA ha contribuido de forma innegable al triunfo de la lucha por la
independencia nacional y la descolonización, lo que le permitió mantener un
importante prestigio diplomático. Sin embargo, el MNA ha sido mudo ante el
tema de los derechos del hombre y la democracia, no en vano gran parte de sus
miembros han sido dictaduras que conculcaban esos principios.
El derrumbamiento del bloque soviético y el fin de la guerra fría provocó que
el MNA perdiera importantes apoyos y , en gran medida, su razón de ser.